Archivo de la categoría ‘Agua’

Entorno a la Real Cédula (I)

Martes, 13 de Julio de 2010

José Ruiz Guirado

REAL CÉDULA y ORDENANZA,
“refrendada de D. Manuel de Godoy y Álvarez, Duque de Alcudia, del mi Consejo de Estado, y mi primer Secretario de Estado y del Despacho, se han de comunicar copias impresas y firmadas por el Escribano de Gobierno del Sitio a las Justicias de los Pueblos de dos leguas en contorno a él , y Reales Bosques, para que la hagan publicar en ellos, y la retengan y custodien con los demas papeles respectivos Ayuntamientos, disponiendo también el Gobernador se publique en el Real Sitio y en la Villa del Escorial, colocando igualmente en sus respectivas Escribanías competente número de ejemplares, y pasando otro al Prior del Monasterio, para que se conserve en el Archivo, y todos se enteren quando convenga de las disposiciones que contiene: que así es mi voluntad.= EL REY.= Manuel de Godoy,.

CONOCIDA es la Pared, la Cerca Real construida con piedra seca berroqueña, que lo ordenaría Felipe II para ubicar en su recinto (55 Kms) las anexiones adjudicadas por el Monarca en este alfoz. Así como la mandada construir (reformar) por Carlos IV - asunto que nos ocupa- sobre la ya existente, elevando la altura. Además estudiada (Vicente M.Rosado, “La Pared Real, una referencia histórica, o el exhaustivo trabajo del catedrático y cronista escurialense, Gregorio Sánchez Meco, entre otros). Huelga sería repetir lo investigado por tan ilustres próceres. Nos interesaria centrarnos en los exordios de la propia Real Cedula y Ordenanza, “Dada en Aranjuez a diez y ocho de Marzo se mil setecientos noventa y tres”, en la que S.M. (Carlos IV) mandaría se observase en los “términos, límites y vedades de sus Reales Bosques de San Lorenzo y en las poblaciones confinantes”.

1) FINES Y MOTIVOS
El fin vendría a ser la construcción (reforma sobre la construida) de una “Cerca de pared de piedra, a costa del del Real Erario, en cuyo recinto se recogiese la Caza mayor de los Reales Bosques.
El motivo: no sería otro que resarcir los daños producidos por la caza en sembrados y prados en los Reales Bosques de San Lorenzo del Escorial. Resolución que tomaría Su Augusto Padre, Carlos III. “Y a juzgar por las muchas diferencias y resentimientos entre los tasadores y hacendados sobre las graduaciones de dichos daños; serían notorios los prejuicios ocasionados a los vecinos.” Se construiría la cerca para evitar los agravios comparativos y solucionar el mal causado.
Una vez construida (reparada) la cerca se suspenderían los pagos por los daños producidos anteriormente, a excepción de los que se dieran en adelante, por la caza, dentro de su recinto. En consecuencia, la Cerca siempre habría de estar reparada; y una vez hecho, habría que establecer todo un sistema organizado que garantizara el cuidado de la caza, la pesca en los estanques y la preservación de la leña y hierba en sus bosques.

La propia fe

Domingo, 24 de Enero de 2010

José Ruiz Guirado

UNA y otra vez. Un día tras otro se pregunta uno por qué será tan complicada la tarea de vivir. Qué hay en la condición humana que nos hace tan miserables, tan ruines, tan canallas con los que tenemos enfrente. Qué nos mueve a ello. Por otra parte vemos el ejemplo de personas que dejan su vida por otros. Somos capaces de crear obras inmarcesibles, que nos acerca más a seres superiores. Hay personas que se quieren. Los amigos, las familias, las corporaciones se defienden entre ellos ante cualquier inconveniente. El hombre por sí no es un ser terrible. Más bien es al contrario. Y sin embargo, llegado el momento, se enfrenta ante quien no le cae bien, es más inteligente, o más débil; no le baila el agua, no está de acuerdo con él. El miedo, la envidia, el temor a perder la condición que se tiene, el estatus que ha conseguido. La desconfianza, la inseguridad; el no vivir en claro. El no estar en paz con nosotros mismos, nos lleva a un comportamiento irracional. Lo que debería ser una forma sana y natural de pasar el tiempo; se convierte en una agónica existencia, experiencia. Tampoco, es que todos seamos iguales. Ni haya que dramatizar en exceso, porque la mayoría de las personas son normales, sencillas, con las aspiraciones propias de quien se plantea vivir. Es verdad que hay momentos, días, situaciones en las que las cosas se ven negras. Y al día siguiente esa negritud resulta que es gris, gris clara, incluso blanca y puede que hasta brillante. También hay quien ni se plantea asuntos como éste. Su preocupación no es otra que procurar ver el sol y quitarse cada jornada. Van a su trabajo y aceptan su rol sin cuestionarse nada más. Como lo hacen en su familia, a la que su obligación no deja de ser otro asunto más que las naturales obligaciones de un pater familias. No se fijan si en el trabajo priman a unos frente a otros, sin más causa que la testicularidad de quien lo impone a su capricho. El que se piense que hacer causa común, es informar gratuitamente de lo que piensa, dice, hace o no. Quien es capaz de mantener una mentira, un engaño. Quien lo es de ser cómplice de un linchamiento, una persecución. A cambio de qué. De nada. De sentirse seguro en un polvorín, que el día menos pensado le explota en las manos. Porque tarde o temprano, una actitud patológica choca de frente con un sistema sano. Es más sencillo cerrar los ojos o mirar para otro sitio. Llevar al final del mes el sueldo a casa, sin más preocupación, o llegar a casa harto de vino; pero sin que falte de nada en el frigorífico. Que, insisto, esto es lo horizontal, bueyes que trabajen, pero que no piensen, que se cuestionen absolutamente nada. Nacer, vivir y morir. Esta es la regla de oro de la felicidad, de la tranquilidad. Quien sufre, quien pierde, quien molesta y estorba, es quien no viene y va con el rebaño. Quien advierte que hay para todos. Que la caridad no puede suplir a la justicia. Que hay quien no tiene escrúpulos y más allá de sus narices, empiezan los otros. Personas extrañas, que se pueden dar con un canto en los dientes por su suerte. Sentirse en el sagrado derecho a perdonar la vida a quien es inferior (¿en categoría?). Porque el respeto no es una consecuncia del ejemplo digno y justo; sino del sorteo a capricho (¿a quién le toca hoy?) Igual resulta que vivir es lo más sencillo. La única regla, el único credo, los mandamientos a seguir son sencillísimos. Lo demás, pamplinas. Tampoco es que haya que pasarse la vida disintiendo, cuestionando. Y, de repente nos estábamos dando cuenta, que lo único que pretendíamos era que nos dejaran vivir en paz. Hacer las cosas lo mejor que sabemos. No se pedía más, bien poco, la verdad. Cómo va a tener un piernas, un parias, un hambreado luces. Y menos aún, su propia fe. La verdad, es que llevan razón, con lo fácil que es ver, oír y callar. Los problemas para los matemáticos.

Mi hijo de puta -con perdón-

Miércoles, 12 de Agosto de 2009

José Ruiz Guirado

POR motivos ajenos a nuestra voluntad, o por motivos técnicos no hemos podido acceder durante unos días al Bloc. Cuando alguien dice estas cosas, parece que está diciendo que no le ha dado la gana hacer tal o cual cosa, pero que bien queda. En nuestro caso ha sido rigurosamente cierto. Por tanto, esta misma noche resueltos los inconvenientes nos lanzamos a la aventura. Mi hijo puta –con perdón- no se ha ido de vacaciones y no deja de darme la vara. A un servidor le parece que a igual que cada cual tiene un ángel, también tiene un demonio, que es quien hemos citado con anterioridad. Éste depende de cómo tenga el día para que se porte de una forma o de otra. Porque hay veces que viene incluso cantando una canción romántica. Claro que, dura bien poco. En cuanto le rasca la espalda su hijo de puta –con perdón- particular. Porque el de ellos tiene aún más mala baba, porque ha de dar ejemplo de maledicencia. Entonces, para no quedar mal ante su mentor, putean al primero que se cruce, con el motivo más insospechado. Y les voy a decir algo, si es una mujer, el demonio (es por no estar constantemente pidiendo perdón) que llevan dentro, ya puedo uno andarse con cuidado, porque son más sutiles. Los hombres, incluso hijos de puta –una vez más perdón- son más tontorrones, más nobles. Que aquí nadie venga con la bandera del feminismo, porque se habla de todas esas hormonas que se ponen en funcionamiento y la lían. Tiene la cosa guasa. Después de estos días en cuarentena, esperando a salir a la Red, no se nos ocurre otra cosa que hablar de nuestros hijos de puta –perdón, otra vez- que nos acechan, mental y físicamente. Qué no sabe uno que será peor, porque lo segundo con el sueño se pasa; pero lo primero te puede tener pre-ocupado y eso acaba pasando factura a la larga. También es cierto que por muy canallas que sean, si te lo cambian por otro a quien no conoces, pues igual se cumple aquello de: otro vendrá que bueno te hará. En el caso que nos ocupa, más malo de hará. Tiene uno unas cosas. Con todos los motivos que uno pueda encontrar para recuperar el tiempo perdido, sale con estas. Y eso que esta noche están cayendo las estrellas fugaces -Lágrimas de San Lorenzo- con las que se puede pedir un deseo. Me he asomado de vez en cuando y todavía no he visto ninguna. Como van a estar toda la noche cayendo, iremos probando poco a poco por si acaso. Esto de escribir tiene esas rarezas. No pensaba tocar estos palillos, porque hoy ha venido a verme mi amigo Bernardino, con quien tengo pendiente un trabajo en común, con sus excelentes dibujos. Motivo para congratularse. Quizá me ha jugado una mala pasada mi subconsciente, o quizá ese mal bicho que todos llevamos junto con el otro que es mejor persona, aunque sea algo más sosete. Sucede que cuando a uno le vienen a tocar lo suyo, se irrita, se molesta y se enoja (si me oyera Emilio, me diría a renglón seguido: Tan complicado es llamar a las cosas por su nombre. Que las palabras se han inventado para que se digan en el momento justo, y si no se hacen, pues pasa uno por cursi) le sale a uno el genio e igual los insultos no llegan. Hoy no he podido evitar al hijo de puta –con perdón- que me machaca cuando le viene en gana. A todos nos duele que alguien ponga todo lo que somos en duda, cuando no nos coloquen en un brete, o nos la jueguen de mala manera. Quién no saca las malas entrañas. Igual mañana son otros los motivos por los que nos ponemos manos a la obra. Ustedes disculpen mis fantasmas que han salido esta noche a acechar mi tranquilidad.

Gran Hermano

Miércoles, 6 de Mayo de 2009

José Ruiz Guirado

CADA tarde miramos al cielo para ver cómo viene la luna. Y no trae gota de agua. Está de calor la cosa. Quiere uno pensar que este verano va a ser seco. Estos días el calor está apretando con saña. No es bueno para nadie, ni para nada. Sin embargo, si algo viene, ha de ser pedrisco. Como estamos en lo de los Juegos Olímpicos, Madrid se ha puesto de gala y el sol ha lucido con todo su esplendor. No viene mal que echen una mano. Estamos en la clave del año. En este mes todo se echa a perder o se soluciona. Vamos a ver por dónde salimos. Quizá por las flores. Vamos a explicarnos. Todavía está reciente la visita de los mandatarios franceses. No ha pasado por alto el glamour que ha despertado la primera dama. Quiero decir: se han preocupado más por los modelitos, las poses y hasta los traseros. En la portada de un periódico español, la fotografía era la instantánea de dos jóvenes, elegantemente vestidas, subiendo unas escaleras, de espaldas. No hay que explicar a quién correspondían, porque se está al cabo de la calle. Esa ha sido la noticia. Mejor dicho: eso es lo que se ha insistido en enseñar. No es de recibo. Pero estamos viviendo eso. Intimidades de personas que no les importa cómo se muestren, porque harán de ello futuro. Playas donde superviven. Iban a hacerlo sin una cámara detrás que vigila y cuida. Artistas de la noche a la mañana. No hace falta. Sin con darse una vuelta por la pobreza de quien vive en la miseria, tendrían escenas, hambre y cantantes. Alguien tendría que haber dicho: A dónde queremos llegar. Pero no el caso. De esta imbecilidad, de esta mediocridad, de esta hortería, de este mal gusto ya no hay quien se apee. Es más, bajarse es un error; más que un error, se trata de una insensatez. Se ha llegado a un punto, que es difícil distinguir entre actuar, representar o vivir. El ejemplo más patente es el de la crisis que nos invade. Lo último, era lo de la gripe. En situaciones tan complicadas, nadie se mueve, nadie actúa. Salen unos señores bien vestidos en unos platós a explicarnos la gravedad de lo que sucede. Pero aquello es otro Gran Hermano. Importa más lo que digan, cómo lo dicen. Quién viene a discutir con quién, que el problema en sí. ¿Hemos llegado a una situación, en la que cualquier desgracia, cualquiera situación no se ha de resolver, sino representarse? Desde que nos ofrecieron los americanos la guerra en directo, como si se tratase de otro programa de audiencia, esto ha tomado derroteros insospechados. Igual está nueva forma de entender la Historia tiene sus ventajas. Nos la van a ofrecer en directo como cualquier representación. Acaba, se baja el telón y todo solucionado. De otra forma no se entiende que el interés de una visita de Estado se centre en un pase de modelos. Nos vemos con lluvia, con luna y con sol virtuales.

Viernes Santo

Viernes, 10 de Abril de 2009

José Ruiz Guirado

QUEDA del viernes unas horas. Ha nevado como si fuera enero. El día amaneció blanco. Después llovió, salió el sol, volvió a llover y acabó el día con nieve. El tiempo ha vuelto a estropear la salida de los pasos, al igual que lo hizo en Ávila o en Segovia. Siempre fuimos cofrades de La Piedad, en el Barrio del Rosario. Salía los martes. Siendo muy chicos llevábamos una cruz de madera que nos hacía Jesús, el carpintero. Al hacernos mozos ya llevabas un farol con vela, que acaba siempre apagándose antes de subir la calle de Juan de Toledo. Después –vicisitudes de la vida- ya no volví a ser cofrade. El otro día veía en Madrid cómo se ponían de rodillas los costaleros para sacar el paso. Hacían un esfuerzo tremendo, incluso lloraban cuando lo conseguían. Pero si algo me llamó la atención fue el número de personas que asisten al paso de las cofradías en cualquier rincón de la península. Al margen de las creencias, de la fe o del credo de cada cual, la Semana Santa mueve pasiones, emociones, sentimientos. Y ya no hablamos de todas esas personas que se descalzan, arrastran cadenas, portan una cruz o se flagelan. Los propios costaleros, tras tantas horas acaban, no ya sólo exhaustos, sino con importantes heridas y lesiones. Incluso en Filipinas se les crucifica con clavos verdaderos en pies y en manos. Estas cosas nos sobrepasan. Nosotros, que estamos aquí cada noche frente al Ordenador y nos creemos que sabemos o que estamos haciendo algo necesario, te das cuenta que en el fondo estás utilizando cuanto ves, oyes, conoces para sacar a delante tu artículo. Cada cual tiene un lugar, una habilidad, una responsabilidad. Habría que procurar cada uno lo que pueda. Igual uno es algo parecido a un bufón, que entretiene a los demás. Pero aún así, alguien que pueda sacar una sonrisa a un niño, no deja de ser un acto de generosidad. Aún así, ¿es suficiente? No se trata de lamentarse cada noche al escribir algo nuevo. Sería una ingenuidad. Si alguien es capaz de hacerlo, es porque puede. Cuántas personas quisieran poder hacerlo. Igual tienen trabajo que hacer o simplemente piensan que emplear el tiempo en esto no deja de ser una tontería. Y puede que lleven razón. De cualquier forma, con lamentos, sin ellos, seguiremos en ello. Porque escribir también es una pasión, una emoción o una necesidad. Igual se le puede dar voz a quien no la tiene. Ya estamos poniéndonos paternales. Que no, hombre. No se justifique, señor escritor. Si quiere usted escribir, hágalo lo mejor que pueda, sepa o alcance. Pero no nos suelte el sermón correspondiente. Quienes se descalzan durante las horas que dura la procesión y pasan frío o caminan sobre guijarros; quienes se enganchan unas cadenas a los pies; quienes portan una pesada cruz a las espaldas; quienes se flagelan hasta herirse no se lamentan, ni se justifican al día siguiente. Lo hacen porque creen en ello y no se hacen más preguntas. Otra cosa es quien aprovecha el tirón popular de estas celebraciones y se dejan ver en balcones, debajo de los tronos o con la mantilla y la peineta. No podemos aprovechar el Viernes Santo para lucirnos. Algo de penitencia hemos de cumplir si nos apetece, si no haremos otra cosa, sin que por ello hayamos de lamentarnos. Cada cual con su credo, su fe o su incredulidad. Todos tenemos cabida. Pero no se justifique. Aquí solo se está una vez. Y ya ve usted, cada Viernes Santo hace frío.

Muslo frito de amante en aceite de oliva, atún y “polbo”

Martes, 7 de Octubre de 2008

José Ruiz Guirado

Un servidor, cuanto tiene ocasión, se ve el programa de Arguiñano para aprenderse algunas recetas y algunos chistes malos. No, pero el tío es salado y ocurrente. Hoy ha preparado una sopa de pollo al curry que tenía una pinta bárbara y fácil, eh. También te canta alguna canción y se le escapa –no puede evitarlo- que le gustan las señoras con exceso. Peor sería que le gustaran los hombres. Sabe usted lo que pasa con estas cosas. No, señor. Pues que crean escuela. Sabe usted lo del chef británico. Frió el muslo de su amante en aceite de oliva. A ver si me va usted a decir ahora que el bueno de Arguiñano es precursor de caníbales. Dios me libre. Podía haberlo frito en aceite de soja o de girasol. Pero se conoce que el aceite de oliva le da más fundamento al muslo. Y el chef no se lo pensó dos veces: El aceite de oliva reduce el colesterol, porque un muslo de amante da para tres sentadas. . (more…)

Algo tendrá el agua…

Miércoles, 24 de Septiembre de 2008


catedral de Santiago de Compostela

José Ruiz Guirado

Hay por ahí un profesor chino que está investigando científicamente este refrán –algo tendrá el agua cuando la bendicen-. Un servidor ha contemplado, por ejemplo, fotografías microscópicas del agua a las que ha puesto diferente música, y el resultado es digno de ver por la significativa diferencia entre ellas. Un genio. Y qué me dice de Carmen Viñas, de Puentecesures. (Tengo al informador precisamente en Galicia. El tío se me ha lanzado. Se conoce que le ha cogido la estela a Contador y me manda un mensaje en estos términos: “Teño morriña, teño saudade porque estou lonxe de eses teus lares”. (more…)

Ajos y agua y vaqueros

Miércoles, 10 de Septiembre de 2008


La Aguadora, obra en piedra artificial realizada en 1967 por el escultor abulense y autodidacta Santiago de Santiago.

José Ruiz Guirado

Que lo tengo escrito por activa y por pasiva: mi informador es un tío pelotudo -con perdón-. Qué no me creen: al loro. Le tengo un bombón. Suelte. Ésta le va a costar un pico. Ya hablaremos de eso. Eso sí, no pasa una. También lleva razón: lo primero es lo primero. Ya saben: por el pan salta el can. Oiga que lo tiene merecido y ganado, que lo cortés no quita lo valiente. En Turquía, que se dice pronto. Se me ha enterado lo que se cuece en la localidad turca de Kirca, en la provincia sureña de Mersis. (Donde Cristo dio las tres voces). (more…)

Las primeras lluvias

Sábado, 6 de Septiembre de 2008


Imagen de París en La Plaza de Europa bajo la lluvia, cuadro del pintor francés Gustave Caillebotte.

José Ruiz Guirado

Llegan las primeras lluvias. A mi informador no le gusta, porque es hombre de secano: El agua para las ranas. Tiene un paraguas nuevo de todo. Un día se lo dije: Es usted un hombre cuidadoso en extremo. Por qué lo dice. Por el paraguas. No. Sabe qué pasa, es que me da pereza abrirlo, sobre todo por no cerrarlo. ¿Entonces, se moja? Lleva uno gorro que le cubre la cabeza, que es lo importante. Oiga, que parece uno un inglés con su paraguas negro y su gabardina. (more…)

Harto de agua

Viernes, 15 de Agosto de 2008

José Ruiz Guirado

He de reconocer en público que soy una persona afortunada con el informador que me ha correspondido en suerte. A otros le toca una tía bigotuda –con perdón de la señora, que eso lo da la Naturaleza- que prepara unas tortillas españolas de chuparse los dedos. O un tío abuelo marinero que perdió los tres dedos de la mano derecha en el Gran Sol. Tío, enséñele a este señor la mano. Tuvo que ser una buena pieza para darle semejante mordisco. No, si fue de pequeño. Pues eso tiene más mérito. Ya lo creo. Como decía su sobrino que fue en Gran Sol. (more…)