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Qué racha

Jueves, 28 de Enero de 2010

José Ruiz Guirado

QUÉ racha llevo. Mi ordenador se desmadra. Es un cabrito. Le debo de tener quemado y por eso se me rebela. Me ha vuelto a borrar algunos comentarios. Lo siento porque son reflexiones muy interesantes, lúcidas, a las que alguna vez vuelvo. Confío en mi Informador, que ya me sacó tiempo atrás de parecido brete. Mala leche. Eso es que hay alguien por ahí que no quiere que diga cuanto digo. Pues no he de callar, aunque con el dedo amenaces. Me enfada. Claro que, la culpa no es más que de un servidor por decir en voz alta que soy clásico de máquina de escribir, aunque lo decía con la boca pequeña, porque el ordenador me evita horas de trabajo. Pero se debe de sentir herido –por bocazas- y cuando me descuido, me la lía. No se puede estar contra el progreso. Hoy mismo lo hemos visto en Haití. Además de la ayuda de lo básico, les han repartido aparatos de radio que no necesitan pilas, ni cables. Tecnología tan necesaria como la comida. Como, me informo y me comunico. Esto tiene su parte positiva y su retroceso. Nos hemos enterado que hay que esperar a jubilarse más tarde. Y con esa misma tecnología, sabemos que el presidente Obama, deja la reforma sanitaria en su país y se preocupa por la economía. Si en lugar de prosa fuera esto verso, se podría emplear el símil entre dólar y aparato de radio, frente a alimentos y salud. Pero como hemos de ceñirnos al lenguaje periodístico en lo que cabe; no nos queda otro remedio que ceñirnos al estilo, aunque fuere “sui generis”. Y ahora nos llega el “IPAD”. Que ya alguien se ha atrevido a decir que es el eslabón perdido entre el portátil y el móvil. No puede negar mi vértigo. Igual con este nuevo aparato no me pasan estas desgracias técnicas. Pero –más que nada para prevenir- llevo en mi mochila (no lo digo como figura literaria; llevó siempre al hombro un morral de cuero, con objetos imprescindibles) una agenda que me ha regalado un amigo. Que acude una idea, tiro de bolígrafo y anoto. Luego a la noche es muy útil, porque las cosas se olvidan. Además tienen su momento, su creación, su impronta; que luego es irrepetible. No se tome mi portátil este asunto como motivo de desdén. Es otra cosa. Consiste en no perder ripio. Cuando se llevan las ideas pululando en la sesera, en el momento menos indicado salen. Y si tienes ahí la agenda, anotas y al morral. Además, se me había olvidado. La culpa ha sido de unos comentarios de rusos, haciendo publicidad de casinos y de pastillas, que me invaden a diario. Borrándoles se me ha debido de bajar el señalizador y la he encharcado. Han localizado el Blog y me tienen frito. Esto es también el retroceso que se aludía con anterioridad. Que me entran todos los días una veintena de basura. Tengan piedad conmigo quienes me han regalado tan extraordinarios comentarios y sigan haciéndolo, se lo ruego. Y a los rusos de los cojones –con perdón- ( es que me encienden), que se busquen otro, con todos los que hay.

Un libro, un buen amigo

Martes, 19 de Enero de 2010

José Ruiz Guirado

AYER me regalaron un libro. En un principio, creí que se trataba de esos tochos que se dejan sin abrir en los anaqueles de la estantería. Pero, no puede resistir la tentación de abrirlo y comenzar a leer. En el primer capitulo me enganchó, pese a tratarse de un ensayo, un compendio exhaustivo: “El arco como excusa. Cosas y formas en la ingeniería del transporte “, Edt.INECO-TIFSA, M.2009. No era asunto digerible para un neófito en la materia (estructuras, equilibrios, cálculos, aceros, el límite elástico de los materiales resistentes, pandeo lateral de vigas y columnas …), aun así, una vez que las páginas pasaban, iban destilando historias, tradiciones, experiencias (como la de Vitrubio, que también supo de ellas Juan de Herrera); nos encontramos con biografías de ingenieros y arquitectos(Henri Navier, Thomas Young, Redtenbacher, Grashof,Peter Barlow, Thomas Theredgold , o el propio Alberto Castiglino) americanos, ingleses, alemanes, italianos. Con las primeras Escuelas docentes. Con las tradiciones puestas en claro para su aplicación y comprensión. Una lectura, que a priori parecía ininteligible, se convierte por obra y mejor verbo del autor, en un ensayo, que bien pudiera firmar Ortega –que también le cita-. Pero no cabe duda, estamos ante César Lanza, un ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que en cada página dicta una lección magistral, escrita y expuesta con rigor de cátedra y estilo de escritor consumado. Qué buen regalo. Siempre he dicho –lo confieso-, que mi vocación frustrada ha sido la cátedra. Avatares de la vida me han llevado por otros derroteros. La temprana muerte de mi padre, me obligó a tirar de una familia numerosa. Hube de compaginar estudios aleatorios. Y, aunque llegué a la Universidad, lo hice como el corredor que llega exhausto. Suplí esta carencia con farragosas y desordenadas lecturas. Hasta que se cruzó en mi camino un sabio que las ordenó, las dio criterio y las puso en claro. Me ahorró tiempo y lecturas inútiles. Cuando le he podido robar un rato al día o a la noche, me he entregado a la pasión de la lectura, con la avidez de quien se fuma un pitillo a escondidas. Algunos buenos amigos me han regalado algún libro que desconocía, o me han indicado tal o cual lectura. Para un servidor leer es una faceta que considera útil, y ya no necesaria; sino imprescindible para la buena salud. Siendo un muchacho tuve un problema en una rodilla que me mantuvo una larga temporada inmovilizado. Leí cuanto pude. De noche, de día. Viajé, sentado en el sillón, por la cultura griega, romana. Por el Siglo de Oro español. Por la Europa clásica (italianos, alemanes, rusos, ingleses). Por América. Por Asia. Por África. No me hubiera importado tardar una temporada más en recuperarme. Hubo una obra –“El rojo y el negro de Standhal, publicada en 1830,cuya trama transcurre en la Francia del siglo XIX-, que me impresionó especialmente. También hubiera sido ratón de biblioteca. Hubo una época, en la que incluso estuve tentado por la espiritualidad. Pero comprendí que no estaba llamado a la castidad. Y una vez allí, el Maligno me llevaría a la tentación. De la que se libera uno pecando. El amor de Nuestro Señor será excelso. Pero el de una señora, también lo es. Cada uno tiene su función, terrenal o divina. El libro me ha dado momentos irrepetibles e insustituibles. Además, algo ha aprendido uno. O se ha divertido. O se ha entretenido. Un buen amigo, que da más de lo que recibe.

Qué queremos

Domingo, 7 de Junio de 2009

José Ruiz Guirado

ESTA tarde han aparecido los primeros restos del avión siniestrado. Terrible. Aún está reciente el accidente en Barajas ,y, de nuevo esta desgracia viene a golpear. Estas cosas son las que deshacen. Las que no tienen explicación. Y uno se pregunta, una y otra vez: Por qué. Por qué las cosas tienen que ser así de desgarradoras. Hace unos días me enteré del fallecimiento del hijo de un amigo en un accidente de tráfico. Qué le queda a este hombre o a su esposa. Qué terrible, qué cuesta arriba se hace la vida cuando estos sinsentidos arrebatan todo de un zarpazo. Un servidor perdió a su padre cuando tenía cuarenta y cuatro años. Pero pasó el tiempo y el futuro por delante, hizo que todo se olvidara. Incluso creo que es ahora cuando le echo de menos. Antes los amigos, los estudios, el trabajo, la novia, después la esposa y los hijos hicieron que se olvidara. No es que se olvidara, es que pasó a un segundo plano. A pesar de todas estas situaciones límites, hay algo dentro de la mente que hace que uno no se vuelva loco y se pegue un tiro. Sin embargo, ante estas sinrazones uno se pregunta: Qué hago yo aquí. Para qué estoy. Con qué propósito. Habrá quien lo solucione con la fe. Otros perdiéndose. Otros luchando. Otros amando. Porque el ser humano es imprevisible. Y mientras tanto, somos depredadores con los que tenemos alrededor, con los más próximos. Cómo es posible que nos comportemos de esa guisa. Qué animal quemaría su medio hábitat, o lo contaminaría. Qué animal mataría a sus semejantes. Ahora, como consecuencia de la crisis, está en tela de juicio la seguridad en el trabajo. Ya se sabe que a río revuelto, ganancia de pescadores. Cuando hay una epidemia no se ataja eliminando a los sanos, sino curando a los enfermos, atajando los focos. Esto no lo han traído los trabajadores. Es un producto de malas gestiones. Lo que falta se lo ha llevado alguien sin escrúpulos. En el momento en el que se vive, estar en la calle, es poco más que estar en el arroyo. Salva raras excepciones de quienes puede vivir en el campo, no hay forma de comer, vestir o cobijarse sin un dinero a cambio. Se nos ha hecho inútiles, dependientes y consumidores a la fuerza. Hay están quienes no pueden ni comer, cogiendo en los contenedores, lo que tiran por caducado o defectuoso en los supermercados. Quienes tienen que hacer lo que sea para llevar dinero a casa para comer. ¿Y a quién le importa esto? En esto, una quiebra rompe el estatus. Entonces se hacen misas, se solidarizan con gestos, acuden los representantes del pueblo a testimoniar condolencias. Pero en cuanto ha pasado : el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Y otra vez a lo mismo. A preguntarnos en páginas como ésta el porqué de los grandes misterios de la vida. Entretanto, en la sala de atrás, se repite la misma cantinela. Sin saber por qué, somos enemigos, hostiles, adversarios a los que tenemos en frente y comparten nuestras mismas cuitas, nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestra efímera existencia. No habrá un momento de lucidez, de serenidad, de libertad en el que podamos sentarnos, parar el tiempo y preguntarnos: Qué estamos haciendo. A dónde vamos. Y quizá lo más importante: Qué queremos.

Viento serrano

Sábado, 24 de Enero de 2009


Rosa de los Vientos en el suelo, muy cerca de la Torre de Hércules (La Coruña, Galicia, España).

José Ruiz Guirado

ESTA misma mañana de viento, de intenso viento, me comenta un amigo. A ver si escribes algo del viento en la sierra. Algo intentaremos. La verdad, es que, precisamente este viento huracanado a punto estuvo de dar al traste con la ubicación en este lugar del Monasterio escurialense. Si Guisando llega a estar a unas leguas menos, allí se va. Pero por fortuna, por la abundancia de fuentes y porque las cosas se confabularon así: ahí está. Es cierto que cuando sopla aquí lo hace con ganas. Y gracias a que está rodeado por el anfiteatro rocoso del Abantos, las Machotas y el San Benito. Por fortuna no ha helado y el piso no está engelante. Cruzar el puente de la carretera de Guadarrama los días de viento, nieve y hielo era una temeridad y un riesgo. Cruzar las Lonjas no era tampoco tarea fácil. (more…)

Está la atmósfera enconosa

Jueves, 22 de Enero de 2009

José Ruiz Guirado

NO hay más que ver las candelejas que penden de los tejados. Estamos ahí a la lumbre, aguantando el humo, que hay madera de chopo y no arde como el roble, el fresno o la encina. El tío Emilio no quiere que le llame de usted, porque dice que es mozo soltero y de usted hay que llamar a quien formó una familia, que es cosa digna y seria. A la noche oí en la Radio al Lute, a quien le hacían una entrevista, la misma noche en la que Obama juró su cargo. Que por cierto hubo de repetir a la jornada siguiente. También estaba allí el tiempo enconoso, que aun que mantenían el tipo se notaba que el frío arreciaba. (more…)

Enternecer

Viernes, 28 de Noviembre de 2008


Fuego del Hogar

José Ruiz Guirado

EN lo que no nieve el tiempo no enternece, dice mi vecino Emilio que se pasa gran parte del día asomado a la puerta. Se lo dice un servidor que aún tiene algún entendimiento de lo que hablamos. Que son muchos años de vaquero, de cabrero, de pastor. Antes de que llegara el día ya estaba un servidor caballero en la yegua. Desayunado con sopas canas y vaso de leche de cabra. Que la de vaca no tiene tanto alimento para la jornada de pan traer que uno requiere por esos campos de Dios. En llegando la noche, a descansar, que uno no se puede enlobar. (more…)

Purines, consignas y masacres

Martes, 23 de Septiembre de 2008


Prevision del Tiempo

José Ruiz Guirado

El agua ha hecho de las suyas de Norte a Sur. Tiene una la impresión viendo lo que ocurre, que hay mucho de provisionalidad, de dejadez o de incompetencia. Y esto está empezando. Qué pasará si tenemos un otoño y un invierno lluvioso. He visto una fotografía que me ha mandado mi informador en Marín, en Jaén o en la Nacional III o en el cinturón de Madrid; impresionante. Quiere uno pensar que habrá catástrofes naturales contra las que no se pueda luchar; pero las obras que ha hecho el hombre, serán mejorables si son defectuosas. (more…)

Las primeras lluvias

Sábado, 6 de Septiembre de 2008


Imagen de París en La Plaza de Europa bajo la lluvia, cuadro del pintor francés Gustave Caillebotte.

José Ruiz Guirado

Llegan las primeras lluvias. A mi informador no le gusta, porque es hombre de secano: El agua para las ranas. Tiene un paraguas nuevo de todo. Un día se lo dije: Es usted un hombre cuidadoso en extremo. Por qué lo dice. Por el paraguas. No. Sabe qué pasa, es que me da pereza abrirlo, sobre todo por no cerrarlo. ¿Entonces, se moja? Lleva uno gorro que le cubre la cabeza, que es lo importante. Oiga, que parece uno un inglés con su paraguas negro y su gabardina. (more…)

Cólquicos

Miércoles, 27 de Agosto de 2008


Los primeros Cólquicos

José Ruiz Guirado

Los primeros cólquicos ya están despuntando en las praderas, en el bosque anunciando el nuevo otoño. Otra vez el milagro de la vida se renueva. Estoy escribiendo en el balcón de mi casa aprovechando esta tarde templada, llena de nubes. Al fondo se ve la Iruela, donde antaño el trajín de la trilla tendría ocupado al pueblo. En un par de días comienzan las fiestas en honor a San Ramón Nonnato –aquí se empeñan en escribirlo así, con dos enes-. (more…)