San Caralampio
Lunes, 30 de Marzo de 2009José Ruiz Guirado
EN Marín (Pontevedra) se festeja a San Caralampio (10 de febrero) –patrón de los chiquiteros-. No tengo estudiada su hagiografía, pero no piensa uno que esta santo varón se diese al tintorro, salvo, en sus comidas, que el vino ya se sabe: limpia el diente, aclara el ojo y suelta el vientre. Alguien oiría lo del río Chiquito en México, o lo de santo chiquito y la excusa valdría. De todas formas, no desmerecen quienes toman chiquitas, que también son hijos de Dios. Y ya puestos, a lo largo de la piel de toro, se encuentra uno chiquiteros en todas partes. Váyase uno al casco viejo de Bilbao, de San Sebastián, de Coruña, de Vigo, de Sevilla, de Linares, de Madrid, de Cuenca, de todos los lugares, donde a la chiquita se le acompaña con un buen pincho. Unos con chacolí, otros con ribero, otros con rioja, otros con manzanilla, otros con vinos manchegos o madrileños; quien no con sidrina. Ya se sabe la generalización: En el Norte se guisa, en el Centro se asa y en el Sur se fríe. Y todo ello con la bendición de San Caralampio, para que nadie haga mal vino, que es importante en estas ocasiones. Mi informador es buen papador y mejor catador. También se sabe sus santuarios. O bien se lo dicen o los descubre cuando se patea la península. Los que tienen solera no se los dice más que a los amigos, porque sino, se llena de personal y pierde el encanto. Esas cosas no se deben de divulgar más que a los entendidos. Porque le ponen a uno unas buenas migas manchegas y le pide al ventero una Coca Cola en lugar de una buena jarra de tinto del país. Y llegado el caso, igual el hombre se enoja. Porque hay bebidas para las hamburguesas y para las judías con oreja. La siesta, el botijo y la cabra para tirarla por campanario no han de faltar (¡Ojo, a un servidor esto le parece una bestialidad!); pero lo demanda el personal. Que luego a la pobre de la cabra no se la tira, mejor; pues se la ordeña, que la leche astringe y da buen queso, ya puestos. Porque son cosas de aquí de toda la vida. En Miraflores de la Sierra el presupuesto no da para los toros. Se hace referéndum para que los vecinos opinen. Pues como a pesar de la votación, nadie estará de acuerdo. Pues lo mejor será bajar el presupuesto. Que no son toros, serán vaquillas. Porque, a la postre, los del sí y los del no, querrán bajarse al coso a que les dé la vaquilla un empujón para demostrar pericia y valor ante los suyos. Que la crisis, ahoga pues se apreta uno el cinturón. Pero si dejan al pueblo sin encierros y toros, se juegan las elecciones próximas. Habíamos dejado a San Caralampio de chiquitas por los rincones patrios. La verdad, es que es una costumbre saludable, siempre que se haga con tasa, claro, como todo en la vida. Porque alrededor de un vino hay una buena charla. Ya se sabe dónde se arregla el país. Lo malo, es que aunque haya buenas propuestas, el alcohol a la postre no es buen consejero. Y en esto, que los políticos están a ver que oyen. Pues, van y se lo sueltan a los del banco contrario. Oiga, esas cosas son de chiquitear, y no para traerlas aquí. El ponente, que debiera de conocer al santo, habría de responder. Pues tenga usted en cuenta que están bendecidos por Él. Que digamos que es como si lo avalase alguien con reputación y prestigio reconocido. Y quién mejor que la santidad, que de todo entiende, todo le incumbe y a todos atiende.