Cacos nacionales
Lunes, 29 de Junio de 2009José Ruiz Guirado
NO crean ustedes que estoy muy puesto. Quizá me pueda el cansancio. Estos días las tareas campesinas son agotadoras. No se acaban. Lo único, la alegría de recoger las primeras hortalizas. Además ya están aquí las vacaciones veraniegas aunque aún no nos toque. Al pueblo vendrán los de las motos a dar la vara todas las tardes. Hoy me miraba mi perro como si quisiera decirme algo. Se van notando cómo pasan por él los años. Ya llevamos muchos veranos y muchos inviernos juntos y nos hemos hecho amigos y nos tenemos cariño. Cada vez es más noble, más obediente. Nunca me ha dado problemas, salvo algún disgusto, que eran asuntos de la Naturaleza. Tiene una hija que es como él, incluso más dócil. Se parecen tanto que a veces los confundo. Aquí vivimos sin sobresaltos. No nos pasa como al presidente de Honduras, a quien le han levantado de la cama y en pijama se le han quitado de en medio. Aunque se vaya por la fuerza, hay que dejarle que se vista. Las buenas maneras no hay que perderlas. Claro que, habrá dicho algún mílite, no se vaya a escapar por la ventana. Es lo que tiene el cine, que enseña. Igual sucede con quienes avisan de las cosas que se han de hacer para irse de vacaciones. No sabe uno, pero tiene la impresión de dejárselo en bandeja a los cacos. Había que hacerlo al revés, porque lo otro ya se lo han dicho. Ahora los cacos son personas sin escrúpulos, sin sentimientos. Armados hasta los dientes. Que se pone alguien por medio se lo cargan. Además son extranjeros la mayoría. No es que sea uno racista con los chorizos, pero que los del país tienen otra consideración. “No se lleve usted todo que soy viuda y a ver cómo hago”. “No se preocupe que solo voy a robar lo suntuoso.” En esas condiciones casi le invita uno al caco a un cafelito con hielo. Porque los otros, encima de robar le vacían a uno la nevera. Y se ponen a cenar en la cocina como si tal cosa. Me decía un amigo que le habían entrado a robar, que le preguntó el guardia si había comido una lata de mejillones, porque a ese le tienen fichado. Se conoce que le va y no perdona una sola lata. “Y prefiere alguna marca”. “Con que sea de las Rías Baixas, vale”. Debe de serle gallego el guardia, porque pone énfasis y no lo dice con jota. Es que la tierra de uno siempre se lleva, incluso en el uniforme. Cualquiera se fía de estos ladrones tan preparados y tan asesinos. Uno se quiere imaginar que el caco nacional, antes de actuar lo comentará con su señora. “Hoy tengo que robar en casa de Fulanita”. “Pues con esa no tengas reparos que le sobre el dinero”. Otra cosa es si se trata de otra situación económica. “Hoy me tomo el día libre, porque esa familia está peor que nosotros”. Que tienen su corazón, su dignidad, su profesionalidad. No se puede ir por ahí dejando al personal medio muerto. Esos no son cacos, esos son criminales que tienen que vivir del robo. Menuda le pegaron al Moreno. Casi no le salvan ni sus muñecos. Lo siento, hoy no hay para más.