Archivo de Octubre de 2009

Poesía y conciencia (última entrega)

Sábado, 31 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

NOCHE de entrega de premios de poesía en el Cafetín Croché. Y, como de costumbre, Mari Cruz y Manolo nos agasajaron con el generoso exceso que ellos acostumbran. No faltaron Octavio Uña, Ramón Nieto, Suárez Campos. El segundo clasificado unos sonetos clásicos. El ganador, un manchego de Tomelloso –José Pozo Madrid-, que nos recordó con su lectura el salto que da la poesía para transcender a la razón. Han pasado ya veinticinco años desde que se tuvo la feliz idea. Son muchos años. Ha merecido la pena. Alguien confundió a Andujar con Nieto, cosas del directo. Algunos se han quedado en el camino: Elena Soriano, Garciasol, el propio Andújar, de Ananda no sabemos, Sánchez del Ron, Juan José Cuadros. Octavio, en su línea, me ofreció su puesto a cambio de una jubilación honrosa. No está uno por la labor, que es un fastidio dejar a unos fuera y a otros dentro por una apreciación personal. Conversamos, comimos, bebimos y hubimos de irnos. La noche serrana era cálida para las fechas que estamos. Aprovechando la bondad de la temperatura, me vino a ver mi buena conciencia: “Es usted un socarrón. Menudo rato me ha hecho pasar. Una lata de anchoas del Cantábrico no es de mi negociado, corresponde a la gula, que es la más permisiva de todas. Además no modifican los informes. Por tanto, le restituyo la conducta. Eso se avisa, que me he llevado un berrinche de aupa. No se le ha llenado el Blog de comentarios de milagros. Cualquiera se fiaba de sus intenciones. Lo único, que no se entere ni su médico ni su señora. Menuda cara ha puesto su mala conciencia. Seguramente lo había anunciado a bombo y platillo ante los suyos: Me he cargado a otro. Con qué cara se habrá presentado ante ellos. “Qué tal estaban las anchoas. Tenían mucha sal”. No me lo va a perdonar después del ridículo que ha hecho. Otra vez, con usted se lo va a pensar. Es lo que tiene estar aconsejado por buenas conciencias –no es que una se eche flores- , que en el fondo somos de fiar. Y esto para nosotros: No se imagina la alegría que me he llevado cuando me enteré. Me he estado riendo todo lo que he podido y más. Pero hombre de Dios, cómo se le ocurre. A quien no se le pasa la rabieta en lo que falta del año es a la oposición. No aparece por aquí en una temporada. Se ha ido con el rabo entre las piernas. Le dejo que disfrute de la noche.” Qué bueno estaba el caldo de cocido que prepara el cocinero de Manolo. Y los callos, y las gambas a la gabardina, y los dátiles con bacón, y las croquetas. ¿Y el vino? Se conoce que como he tentado a la gula, ahora que ha aparecido no pierde oportunidad para sobornarme. Aunque esta noche ha tenido la complicidad de Manolo y Mari Cruz, las cosas como son. Estuvimos sentados en la misma mesa del ganador. Muy agradables él y su familia. Me dijeron que les habían dado un accésit, pero no sabían en qué orden. Te hablaban, pero no escuchaban. Cuando abrieron la primera plica y no fue la suya, se lo dije: “Han ganado usted” –porque las novias o las esposas también ganan, y más en este caso, en el que era la destinataria del poema-. “¿Usted cree?” “No me voy a equivocar”. Cuando leyeron el segundo premio, me dio el hombre un abrazo efusivo. “Cómo lo sabía. ¿Ha estado usted en el jurado?” “En este no, pero si le dijeron que era una mención y ya habían dado las dos, estaba claro. Así funciona esto.” Los nervios, la emoción, los guiños cómplices hacia los suyos. Esto que se hace en el Croché es importante y necesario.

Mi mala conciencia

Viernes, 30 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

ME ha podido la mala conciencia. Cuánto lo siento por mis principios. El hombre es débil, la carne es débil. Si ya lo dice el refrán: por el pan, salta el can. Y he saltado. Seguramente esta noche la conciencia buena, que es como mi gata, se sentará en la almohada y me dirá: “Pero vamos a ver, Pepe. Yo qué te dije.” “Y es que no pude con ello.” “Querer es poder, no me sirven excusas”. “Te lo venía diciendo. Te veo caliente, deseoso, con la mirada perdida. ¿Y qué te dije? Respira, date un paseo, contempla la Naturaleza a tu alrededor. Y tú: erre,: “Vendetta”.”Vendeta”. “Difamación”. “Pecado”. Ahora ya lo has hecho. Ya he perdido el dominio sobre ti. Me veo por tu mala cabeza en el paro. Y a ver quién va a darle trabajo a una buena conciencia en los tiempos que corren. Qué te piensas. En el infierno no se está bien. Allí hay que pagar por todo lo que se ha hecho en vida, tontorrón. El cielo es otra cosa, hay más libertad, más equilibrio. Anda que no se estará riendo de mí tu mala conciencia. Ahora, también tiene el mismo problema que una servidora: ya no la vas a hacer falta, porque quien hace un cesto, hace ciento. Y eso te va a pasar a ti. Una servidora cumplió con su obligación. Y eras buen chaval. Te llevaba por el buen camino. Qué lo vamos a hacer, más ser perdió en Cuba. Pero aquí mi colega ha empleado armas más seductoras. Menuda es la jodida. Sabe griego. Tú te lo pierdes, que cada vez van quedando menos. Con qué justificación nos vamos a instalar en otras almas, con qué crédito si cada vez quedan menos. Los más, van a decir, y con razón: Algo tendremos si somos mayoría. Y ante ese aplastante razonamiento qué dices. A callar. A deambular hasta que aparezca por ahí otra alma que no se dejé dominar por mi enemiga. No obstante, si llegado el momento te encuentras en un aprieto, llámame por si puedo hacer algo. Llevaré tu expediente a mis superiores, a ver qué se puede hacer. Aunque no te garantizo nada, porque una vez que se hace, ya no hay vuelta atrás. Y como te dije ayer: Quien las hace, las paga. Y te lo advertí: Cuenta hasta diez. Medítalo conmigo. Yo he estado a tu disposición veinticuatro horas. Como quiera que sea, ya no estás en mi lista. Ahora estás en la de esa pécora, que vaya usted a saber las malas acciones que te tendrá reservadas. No si mi conciencia lleva razón. Soy una calamidad. Si es cierto que tantas letras tiene un sí como un no, y la primera esclaviza y la segunda libera. Qué me costaba a mí. Pues nada, bajé cabezón y caí. Y después de hacerlo se siente uno culpable, más sometido que antes, débil. También es mala pata la faena que le he hecho a esta pobre amiga, que llevaba toda la vida conmigo, pegada a mi oído. Que me ha salvado de algún apuro. Luego, a toro pasado, se lo ha pensado uno y ha dicho en la soledad de la noche. Menos mal que me quitó la tentación. Que igual que el hombre es malo para una cosa lo es para otra. Igual después de esto, se va haciendo uno más débil y ya se sabe que la avaricia rompe el saco. De todas formas, hay que ver la que se ha liado por una lata de anchoas. Que para un servidor están prohibidas. Ya. Pero es que son del Cantábrico, que las compré a escondidas de mi señora. Soy consciente que me suben la tensión. Pues ya beberé agua de más. Me he vengado. He pecado. He difamado. Que es mentira que no me perjudiquen. Yo lo digo e igual alguien se lo cree. Llevaba un año largo sin comerlas. Ya está hecho. Y qué bueno es pecar con gusto. Mire conciencia, que aquí estamos de paso. Si, pero mañana le dirá mi enemiga que coma cecina, que es peor todavía y lo hará. Una vez al año no hace daño. En eso se apoyan todos los pecadores. Pues no señor. Abstinencia.

Mis conciencias

Miércoles, 28 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

EL problema de quienes tenemos conciencia, es que nos traiciona. Esta mañana misma, estuve resuelto a solucionar un problema de injusticia. Pero claro, cuando uno va a tomar la decisión, aparece la conciencia positiva, se te acerca al oído y te dice: “Vas a emplear una mentira. Vas a difamar”. La otra conciencia, la negativa, le responde:”Está en su derecho. Es para resolver una injusticia continuada.” “Pues que la denuncie.” “No puede”. “Pues que se esconda, que haga como ellos: difama que algo quedará.” “ Las personas de principios, aunque se rían de ellas, no pueden actuar así.” “Así lo han hecho todos cuantos han sacado provecho. Vas a ser siempre un pobretón y un gilipollas”. “Lo admito. Qué se le va a hacer.” “Piénsatelo bien. Tienes la oportunidad de solucionarlo. El día que te toque a ti, no van a tener escrúpulos”.Uno de mis credos consiste en lo siguiente: la mejor bofetada es la que no se da. Llega un momento en el que uno se cansa de las conciencias. ¡Dejarme en paz! “Así se habla. Ataca sin cuartel, no seas pusilánime”. “Cuenta hasta diez antes de hacer nada, que quien las hace las paga.” Estas conciencias mías son una pesadilla. Y que no puedo quitármelas de encima. Lo dejaré estar y esperaremos a mejores días. Ya vendrá alguno en el que podamos resarcirnos. Difícil lo veo, porque los fines y las intenciones de quienes tienen una meta, no son fáciles de cambiar. Porque son asuntos sensuales: Dinero y poder, poco más, aunque se disfracen de buenas intenciones, de sentimientos humanitarios. Se conoce que solo tienen una conciencia. Igual algún día, cuando no tenga prejuicios, cuando no me aprete el zapato. Esto es el cuento de la lechera. Ya me están diciendo las conciencias: Muerto el perro se acabó la rabia. A ver si va a ser uno un sometido, un sometido a mis conciencias. Y menos mal que se reducen a un concepto maniqueo: sí o no. Que si además tuviera una crítica, otra altruista, otra filántropa, otra maquiavela, estaría perdido. Las mías las rige la razón (con todo lo que supone) y otra el corazón, igualmente. El problema, es cuando se juntan de noche o cuando uno menos se los espera, con el subconsciente, que cuando le suena el despertador también se apunta a las disquisiciones. Así no vamos a ninguna parte. Hasta que un día me plante y les diga a las conciencias: En mis pensamientos mando yo. Que se me ponen chulas, les doy un par chatos de rioja (me da igual que sea albariño o manchegos) y las tengo durmiendo la mona una temporadita. Lo malo va a ser cuando se despierten resacosas. Venía hoy en plan vengativo, dispuesto a ajustar cuentas y me han chafado la vendetta. Cómo asumo ahora esto. Y si después me cojo un trauma por no dar rienda suelta a mis bajos instintos. Que ya está uno hasta el gorro de ser buena persona. Tampoco es bueno para mi reputación que digan, éste no mató nunca una mosca. Que igual hay aglomeración en el cielo, y decide uno pasar una temporada en el infierno. Y se encuentra allí uno con un diablaco. “A ver, antecedentes. Oiga no moleste, el cielo está unos pisos más abajo. Aquí sólo se pasa con referencias e informes. “ “Y no podía hacer la vista gorda. Le soborno, que es un acto deleznable”.“A buenas horas. Aire.” De mañana no pasa, si me dejan.

Ratifique, rectifique, intimide, estreche”

Martes, 27 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

ESTOS días se están conjugando dos verbos: Ratificar y rectificar en varios de sus tiempos. El primero como aprobación o confirmación ;el segundo, como reducción o contradicción. El problema de estos dos verbos, es su similitud en la pronunciación. En cuanto haya error, se reduce en lugar de aprueba ,y al revés. Le pasa algo parecido a otros dos verbos: Intimidar e intimar. El primero infunde miedo, el segundo estrecha una relación. Así es que nos encontramos con: aprobar, contradecir, infundir y estrechar. Estos cuatro tiempos verbales nos vienen como al pelo para explicar lo que se está cociendo en Madrid en estos días. En medio, Caja Madrid, con sus empleados, clientes, créditos y fondos. Si una ratifica –no viene de Rato-; sino de “ratus”, confirmar; otro, rectifica, de “rectus”. Si otro intimida; la otra parte, estrecha. Se ratifica, se rectifica; se intimida y se estrecha. Y vuelta a empezar. En este culebrón el personal no se entera quienes son los buenos, quienes los malos. Y el oso mareado el pobre. Al final se va cabrear y va a coger las de Villadiego: Marear a la perdiz, que para eso está y a mí dejarme en paz. La solución va a estar en lo clásico. Van a tener que recurrir a Salomón. ¿Parto a la criatura y le dio la mitad a cada uno? Verán como cambian las Escrituras. Porque en lugar de decir: Siendo así, que se quede aquél con ella. Pues no pasará eso. Unos dirán: ¡Ratifique!; otros: ¡Rectifique!; otros: ¡Intimide!; otros: ¡Estreche! Lo bueno de esto, es que parece una canción fácil de recordar. “Ratifique, rectifique, intimide, estreche.” Si no hay mal que por bien no venga. Se aprovecha el estribillo y se hace un eslogan. Que bien mirado, se le vería contento al oso de la hucha, con hatillo al hombro, cantando la canción. ¡Un momento: los derechos de autor ya los reclama desde aquí un servidor! En cuanto acabe me voy a registrarlo a la oficina de patentes: “Ratifique, rectifique, intimide, estreche.” Suena bien. Made in Pepe Ruiz Guirado.

La calculadora es de la Estrada (Pontevedra)

Domingo, 25 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

NO lo sabíamos, para que vamos a presumir ahora que nos hemos enterado. Ni tampoco nos vamos a unir al, “que inventen ellos”. Mi desaparecido amigo Marcelo Pérez,herrero de Peguerinos en los últimos años, inventó (inventada ya estaría), construyó una escalera de caracol de hierro, sin papel alguno. Sólo usó su experiencia de herrero, de muchos años y su inteligencia, porque el secreto estaba en el giro y en la altura. Que nadie se crea que es moco de pavo. Empezar de cero, con unos hierros, unos tubos y un soldador. Y ahí está, puesta en la casa de su hijo, para uso y disfrute. Y cuántos habrá de estos genios anónimos (que la necesidad obliga), quienes se hayan procurado artilugios para su ayuda. Algunos he visto con mis propios ojos. Ahí tenemos a Ramón Silvestre Vera García, un estradense (Pontevedra) que naciera en 1833. Además de inventar la calculadora, fue un escritor con dos novelas en su haber: “La cruz de piedra” y “Una mujer con dos maridos”. Ahora sus vecinos le han rendido cumplido homenaje. Como siempre nos pasa: estas cosas llegan tarde o nunca. Es lo que tiene el ingenio, que no se tiene en cuenta. Si se tratase de un farandulero lo sabría hasta el Tato, que siempre acudimos a esta muletilla. Pobre Tato, que está en todas partes. Sería una buena coartada para excusarse de algo. Siempre estaría él allí para atestiguar. La ciencia, la investigación, como otras muchas disciplinas son asignaturas pendientes. Por qué aquí no y en otros lugares sí. No es nuevo. Un ejemplo sangrante, por todo lo que conlleva, es lo del enterramiento de Lorca, con los nuevos descubrimientos salidos a la luz pública. En este caso se trata de dar crédito a los investigadores oficialistas (IAG), frente a los del ARMH. Los últimos aseguran que en dos días pueden estudiarse 15 fosas, los primeros emplearon dos semanas para una. Solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena. O sea, cuando interesa, lo oficial; cuando no, lo privado. Un circo subvencionado (pagados por todos) con 72.000 euros en una comunidad donde las necesidades primarias son acuciantes. Además hay otro problema añadido. Cualquiera puede, con razón, que sus muertos son tan muertos como los demás, poner el grito en el cielo. Como esos dos muchachos que han sacada de una fosa en Barro (Pontevedra). Uno de ellos no escribió “El romancero gitano”, pero se le asesinó porque escribía en una Gacetilla. Escribir, investigar, crear aquí es morir (no hablamos de represalias) ; excepto los oficialistas.

Siempre que vuelves a casa me encuentras en la cocina

Viernes, 23 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

NOS hemos levantado esta mañana con el susto en el cuerpo. Un accidente en la A-6, nos afecta porque lo suelen coger todas las mañanas los nuestros, nuestros vecinos, los del pueblo de al lado. Un muerto y varios heridos graves: lamentable. Lo de los accidentes de carretera es algo cruel. Salvo raras excepciones, los provocamos los conductores, con nuestra impaciencia. Todas las mañanas, a la misma hora, tengo a dos imbéciles detrás, que se la juegan, adelantándome donde no se puede y no se debe. Cualquier día nos dan un susto. Se lo van a dar ellos. El problema es para quien venga de frente. También nos hemos enterado por lo publicado en un diario, que las labores domésticas realizadas por las señoras, levanta la libido. O sea, que fregar platos, hacer la colada, limpiar la casa estimula las relaciones sexuales de pareja. Este nuevo estudio va a tirar por tierra todas las reivindicaciones feministas. Querrá esto decir lo que propugnaban nuestros padres y abuelos: “La mujer en casa y la pata quebrada”. Que nadie se escandalice, que nadie se rasgue las vestiduras, que nadie se eche a la calle con la pancarta en ristre. Lo dice un periódico, consecuencia de un estudio. Lo que no llega uno a saber, si produce morbo las faenas domésticas. Suena un poco a mito interesado. Alguien saldrá a la palestra –porque hay gente para todo- diciendo que estos mensajes se envían para paliar el paro quedándose las señoras en casa. Pero parece que el asunto es después de trabajar. Uno quisiera saber en qué fundamentos se basan esos estudios, porque se imagina que habrán consultado a alguien. Si a los consultados le pone su señora en plena faena. Aunque, después de una jornada de trabajo, arreglar la casa, preparar la comida, le viene uno pidiendo favores a su santa, igual sale por piernas con un sartenazo en la cabeza. Que la peña ve mucha televisión, donde aparecen las parejas con una sonrisa de oreja a oreja, con buena música, mejor vino, ambiente ideal, con fuego al fondo. Dígaselo usted a la señora que está hasta el moño de aguantar todas las jornadas la misma matraca, las mismas impertinencias, las mismas imposiciones. Puede que mande un correo a quien haya realizado el estudio para preguntarle en qué país se ha hecho, con qué población, en qué circunstancias. No vale los viajes de bodas, ni las vacaciones en el Caribe. Luego vendrán otros estudiosos, como con lo del jamón de jabugo, que no era bueno para el corazón, diciendo que esto era en la casa de la señora Tal, que tenía dos criadas y la casa hecha cuando volvía de compras en Londres. Tampoco vale quien está todo el santo día ocioso y le pide los favores a su santa para matar el tiempo. Así sí. No obstante, hemos de dar crédito a los estudios de quien los hace. Y, además, cada cual con sus fantasías. Que en eso nos metemos. Rezar, comer y amar son cosa privada. Por si acaso, no estaría de más acompañar a la petición con unas rosas, unos bombones o un cava. Porque en el caso de nones, que será lo más probable, ya ha aportado uno el postre, la bebida y las flores, que también es un detalle. A ver si mañana todo está tranquilo. Después de las lluvias –escasas, insuficientes- dice mi vecino Emilio que tendremos bufarinas (ventisca con nieve). Mal asunto si lo dice él, que conoce el terreno. Pero por las fechas en las que estamos. Esperemos que se recuperen los del accidente.

“National Boss Day”

Jueves, 22 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

LOS americanos –Los de Estados Unidos, para que nadie se nos enfade-, que son muy dados a celebraciones, lo han hecho del “National Boss Day” (16 de octubre), que viene a ser como el Día del Jefe. Según parece, el propósito no era otro que felicitar a sus superiores por su labor. Aquí en nuestro país no hemos llegado aún a ello. Y no sería mal asunto: hacer las paces juntas. De hecho, según las encuestas de una conocida multinacional, el 75 por ciento de los empleados están contentos con el jefe que les ha tocado. Sin embargo sólo el 35 por ciento de los jefes lo están con la labor que realizan los empleados. Ya lo decía mi Informador: A buen casero, mal inquilino y viceversa. Aquí en lo nuestro, hemos de contar con otros condicionantes: pasión, orgullo, testicularidad, etc. Lo que viene a decir, que al ser muy nuestros, al tener nuestra idiosincrasia. Lo dice uno de nuestros grandes poetas: “De espíritu burlón y alma quieta”. Quizá quien se haya percatado, pues sabe cómo se las gasta y no se fía del prójimo. Es curioso que esta situación no se pueda interpolar al mundo del fútbol. Allí, se conoce que todos los jugadores –empleados- son excelentes; porque si el equipo va mal y pierde, a quien destituyen es al entrenador. En lo que estamos, es al revés: si las cosas van mal, es por la incompetencia de los trabajadores, salvo en casos inexcusables. Aquí también ocurre que quien defiende a los trabajadores –el sindicalista, en término peyorativo-, no goza de buena reputación. Porque quizá, ese enlace entre unos y otros, sería una de las fórmulas para encontrar posiciones. Lo que sucede, es que hay honrados representante y otros que se han metido ahí para vivir a costa del trabajador. Personas sin escrúpulos que juegan a dos bandas. Claro, uno es jefe y sabiendo esto, su pensamiento es evidente: Si éste es su representante. Hecho este inciso, volvamos a lo nuestro. A mandar hay también que enseñar. No se puede hacerlo, si no se sabe obedecer. Otra cosa es la preparación, que se da como hecho (con las excepciones, de quienes han mentido; aunque como tiene esa dama las patas tan cortas, no tardan en caer.) Sin embargo, lo que caracteriza esta conducta, viene a ser su personalidad. Quienes están tan aterrorizados con cometer cualquier error, que tienen que tener todo bajo control, lo que requiere un excesivo esfuerzo. En el otro lado, puede encontrarse a uno a quien es un buenazo, al punto de aprovecharse de él los subordinados: “Es bueno, es tonto”.Se encuentra uno con el atolondrado. Quiere hacer tanto, sin orden y control, que se pierde. En frente tiene al que le da igual ocho que veinticinco, aunque no por ello muestre aquiescencia con los empleados. También los hay ejemplares. No sabe uno si esta celebración habrá sido positiva en los Estados Unidos. Puede que si las personas se conociesen más, hablasen más, pusieran sobre la mesa inquietudes y soluciones, otro gallo cantaría. Porque todos tenemos nuestro corazón, nuestras virtudes, nuestros defectos. Pero lo evidente, es que la autoridad no se impone por la fuerza, sino por la conducta, la honestidad y el trabajo. Por sus obras los conoceréis. Al no ser esto así en todos los casos, al trabajador no lo queda otra opción que “llevarse bien con lo insoportable”, o “convivir con lo inevitable”. En definitiva: Hacer de un limón una limonada. No estaría de más la sinceridad y la confianza por ambas partes. Igual algún día se celebra aquí. Significaría un paso laboral importante.

Estupideces

Martes, 20 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

SIEMPRE me ha sorprendido que una misma idea, en cualquiera de sus formas manifestada, se pueda dar en la misma época, en lugares diferentes, incluso, en países diferentes, con las connotaciones propias de cada uno de ellos. Los juegos, por ejemplo. Los de mí época se han dado en toda la península, incluso fuera de ella. En el ámbito intelectual sucede algo similar: se dan las mismas ideas o parecidas en cualquier parte, aunque unos pueblos las desarrollan y amplían, con su idiosincrasia peculiar. (Ahí está la Filosofía griega.) El caso que nos ocupa es una nueva coincidencia con el escritor Pérez Reverte. A un servidor también le molesta la estupidez y admira la lealtad, aunque sea la de los perros. Creo a pies juntillas que con la ignorancia, la imprudencia, la terquedad y la presunción, crecen con el tiempo, como sucede con las varices. Con una diferencia: estás últimas se operan, o sea, se curan; pero lo otro crece y se desarrolla con el tiempo. Verbigracia: Un afamado cantante nacional, sale a la palestra para afirmar, que usa viagra, porque también pasa el tiempo por él. (Ojo, que nadie está llamando estúpido a este señor. Lo que digo, es que para ese viaje no hacían falta alforjas. Ya se sabe que la farándula se alimenta de estas pequeñeces.) Estas cosas, a uno le parece que son privadas. Aunque, tampoco repercuten. Otra cosa sería que un cargo público, por ejemplo, dijera que las compra con cargo a la cuenta del Estado. Es como lo del Papa. Está el Santo Padre incomodado, porque ha salido a relucir su nombre en un asunto, en el que lo único que hizo Él es estar allí. Que hayan cargado las facturas en el acto que se celebró, es cosa de quien lo hiciera. La estupidez, es de quien se pensó que engañando a la Caja, que es menor de edad, no se lo iba a contar a papá. Un servidor uniría la estupidez con el hortera. Ya se sabe que Dios los cría y ellos se juntan. Un hortera estúpido, en política, es aquel que se cree, verbigracia, que defender una idea violenta y trasnochada es una solución de futuro para una nación. Esto es como lo del cantante. Él lo hace porque ha de estar siempre en el candelero; pero la muerte causada por su verdugo, no es una solución: es un asesinato, aunque se implore a la más sagrada de las justificaciones ideológicas. Luego están todas esas estupideces que se sueltan, porque se cree uno gracioso, divertido. Vamos a poner otro ejemplo: Me dice mi Informador. Suponte que te entregue un cheque con unos cuantos ceros, para que con el importe hagas tal o cual obra. Se las vas a adjudicar a éste, a ése y aquél. Puede suceder que al mes siguiente te llegue una carta con dos billetes de avión y hotel pagado en… Yo no lo admito porque soy un tío legal. Pero oiga, que me pone usted en un aprieto, no sea estúpido. La estupidez es hacerlo con el dinero de todos. Ahí es donde debería de decir el sujeto de turno. Disculpe, si sobra me lo devuelve que se tapa con ello otro roto. Pero es lo que decíamos antes: el hortera estúpido lleva su “peluco”, bien brillante, se viste de miles de euros y se va al mercado de abastos a hablar a las señoras, que están haciendo milagros para llegar a fin de mes, de la justicia, la solidaridad. Habrá alguna señora (en los medios dirán que era revolucionaria) que le diga a su cara: Con ese “peluco” llenábamos todas las cestas una temporada. Y nos da igual el color ideológico del brazo que lo porte. Usted calumnie, que algo se quedará. Eso no será una estupidez. Es para que nos cuadre el tema. Siendo así.

Que hablen de uno, aunque sea mal

Domingo, 18 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

ESTA mañana tenía un “Quién es Quién”, de una modalidad deportiva, encima de la repisa. Un buen amigo que lo ha visto, me ha venido a recordar una anécdota de George Orwell, escrita en su libro “Matar a un elefante y otros escritos” . Otro “Quién es Quién de la Antigüedad”, en el que Demóstenes se niega a pagar a la afamada cortesana Laïs, la considerable suma que solicitaba por vender su “arrepentimiento”. “De esto –escribe Orwelll- hace 2.283 años. Me pregunto cuántos de los actuales figurantes en el “Quién es quién” merecerán que se lea algo sobre ellos en el 4226.” Este amigo es un maestro, de los clásicos. No pierde ocasión para la reflexión, la puntualización o la crítica. A quien le preocupa el conocimiento, le inquita más su transmisión. Tiene uno la sensación de estar viviendo una etapa de la historia ficticia. En la que preocupa más desmontar las teorías, cifras, datos de los demás, que en afirmar las propias. Tantos miles de manifestantes a favor de… Pues no fueron tantos. ¿No sería más aconsejable analizar por qué salen a la calle? Igual es por una causa justa. O puede que obedezca a insospechadas causas. Lo cierto, es que la Comunicación ejerce un poder inconmensurable. Por eso cualquier piernas pierde la honra por salir en la pantalla. (En esto nos diferenciamos de los clásicos. Imagina uno que pensaría Demóstenes: debajo de una higuera me ahorro un pico). Otros se apuntan a los premios. Otros, se suben en el carro de la amistad, de la política, de la cultura, de la ciencia. Pero quienes van a pasar a posteridad, son los que permanecen en silencio, trabajando, creando, investigando, socializando. Y un buen día aparece la noticia. Le han dado el Nobel a Pepe Pérez. ¿Y es quién es? Resulta que Pepe Pérez no aparece en el “Quién es Quién”, ni en la prensa, ni en las pantallas, porque trabaja en un laboratorio cutre, con los cables por el suelo, con tres de pipas y ha descubierto lo que nadie. Y fíjense si es fácil su nombre. Pues nadie lo recuerda. Y lo escriben mal en los medios. Lo decía un poeta, amigo mío, que se bebió los últimos días de su vida a sorbos largos. “Para la poesía, ni mil años son nada.” Y ahí están “El cantar de Mío Cid”,etc. No hace muchos años, nadie –pocos- escuchaba a Serrat, por distintas razones, y hoy oyes decir a los músicos actuales que es un clásico. Así es esto. No hay más que silenciar a alguien para que se desconozca. Y por el contrario. Voy a recordar una anécdota política. Estuve de presidente de la mesa electoral en el pueblo donde vivo para las municipales. Había papeletas de grupos que se presentaban en otras localidades. Se conoce que residen en otras ,pero están en ésta censados y se trajeron sus papeletas, porque les sonaba. Que hablen de ti aunque sea mal. Está muy claro que todos aquellos que viven de la farándula, en sus distintas ramas y oficios, necesitan llamar al reportero para decirle que van a mear –con perdón- tal día, a tal hora y en tal sitio. Y otros, de diversas actividades, también han de seguir el patrón de conducta. Que engorda el ego que cotilleen en el súper: “¿Ese no es fulanito? Vivimos en un “Quién es quién” global donde sale hasta el Tato, por si les da al personal de olvidarse de los tontos. Se refiere uno a los tontos de solemnidad.

Más vale lo malo conocido

Sábado, 17 de Octubre de 2009

José Ruiz Guirado

EN una entrevista que hacen al señor Fraga, habla de “sentimiento moral profundo”, condición sine qua non que se debería de tener para entrar en política. Otro político, el señor Ibarra, declaraba estos días que sentía más respeto por Tejero que por Camps, porque aquél apechugó con su gente y éste no. Otro personaje público, el ex banquero Mario Conde, respondía las preguntas formuladas por leyentes de un conocido diario. En una de ellas manifestaba que en el momento actual prima lo “conveniente encima de lo digno”: Moralidad, respeto y dignidad. Tres palabras que bien podían ser la clave de una sociedad. El problema, es que no deja de ser un deseo frente a la realidad en la que se vive. La otra mañana una de esas personas insoportables, por su conducta, venía recitando un poema, como arma arrojadiza contra alguien, en el que se confundía de poeta y de poema. Donde debería de decir apestar, dijo aplastar. Quizá el subconsciente le pasara factura. Y tan acostumbrado a pisar, no pudo. O puede suceder como dice Judith de Jorge, en un excelente artículo publicado en el diario ABC, con fecha 17-10-2009: “ El viejo dicho de que algunas personas hablan antes de pensar puede ser exagerado, pero no tanto. Desde que elaboramos una idea, ya sea un insulto o una declaración de amor, hasta que ésta se convierte en palabras que pueden salir por nuestra boca pasan exactamente 600 milisegundos.” Ahora va a suceder que todos somos morales, respetuosos y dignos. Que nos traicionan las palabras que tienen vida propia y no obedecen a conducta. Esto lo he de hablar con un amigo que me viene siempre con estas cuitas. La última es su preocupación por la lucha de las palabras contra otras. Por qué se imponen unas y otras no. A ver si tiene que ver este comportamiento irracional del habla, en el que se impone lo fácil frente a lo culto, lo tradicional. Un servidor, por si acaso, procurará seguir respetando sus mandamientos, no fuera que apareciera por ahí otro investigador que dé la vuelta a la tortilla y venga a decir que lo que se dice es consecuencia de lo que se maquina. O sea, que siguiendo a Cervantes somos hijos de nuestras obras. O yendo más atrás: la verdad os hará libres. ¿Usted cree que esto último tiene algo que ver con lo que estamos hablando? A un servidor le parece que no. Decir la verdad en estos momentos, te convierte en esclavo. El otro día lo dijo Fidel Castro: “Podrían haber dado el Nobel a Evo Morales”. Pues le va a caer otro embargo. Pero a los cubanos eso no les importa. Ven la vida desde un punto de vista más alegre. Dirán que tienen ron, caña y puros. Que no es poco, oiga. A un servidor eso del área de la Broca, que es como se denomina a esa parte del cerebro donde se emite el habla tan rápido que no se piensa le ha dejado pensativo. ¿Será un mal común? ¿Qué estamento social lo padecerá en profundidad? No estoy mirando a ningún lado. Por si acaso, me sigo quedando con mi credo, que no me ha fallado en medio siglo: Más vale lo malo conocido. Eso sí, habría que luchar por mantener las palabras castizas, frente a los préstamos y las cuirsiladas.