Archivo de Febrero de 2010

Enfangarse

Sábado, 27 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

HAY que enfangarse. No sé a qué se refería. Aunque, ya no hubo duda, cuando acabó la frase. Cuantos más estén implicados, menos problemas. También podría tomarse como implicarse. En ese caso hubiera empleado otro término. Pero al poner bien a las claras que su intención o era otra que inducir a meterse en el barro. Lo menos complicado, quizá lo más inteligente, o mejor dicho, lo más seguro sería hacerlo. Es la única forma de mantenerse siempre a flote, pasar desapercibido, no tener contratiempos. Al fin y al cabo, se trata de supervivir. De qué sirve la ética, la dignidad, la moral: absolutamente de nada. Es más, si el grupo se compone de veinte, treinta personas, el que dos o tres se nieguen al juego, no deja de ser un inconveniente; especialmente para quien sabiendo que si todos están en él, evita comparaciones, justificaciones. La cosa puede llegar a complicarse cuando llegado a un punto no se pueda salir del barro. Y lo que llegaría a ser peor: creerse en la legalidad, mejor dicho, aceptar la situación como algo natural, normal. Qué sucede cuando se vive en este punto. Pues que todo cuanto se haga será visto como cualquier acto cotidiano, fisiológico, intrascendente, banal (aunque sea ultrajar, humillar, denigrar, perseguir, despedir, calumniar, incluso eliminar). La respuesta, si es que la hubiera, no dejaría de ser más que el normal acatamiento de un hecho cotidiano. La controversia surgiría cuando alguien no acepte la patología (por no llamarlo canallada). Y, aunque no pueda oponerse porque cuando se está en el fango no se oye; el simple hecho de cuestionarlo, se convierte en un obstáculo. Que suele pasar desapercibido, excepto para quien la normal convivencia, sin estridencias, es el lugar donde campar a sus anchas. Qué consecuencias conlleva el enfangarse. Qué se gana con ello. Qué se saca en limpio. Al llegar a este punto, había creído oportuno dejarlo aquí. Y que cada cual haga sus conjeturas. Pero puede que no se haya aclarado nada de cuanto se dice o se intente decir. No importa. Mejor dicho, importa demasiado. Por ello se ha traído a este lugar con este estilo, si se le puede llamar así, a la forma que tiene uno de explicar o contar lo que acaece. Esto es así. La situación se complica cuando en una quiebra del sistema, alguien, algo lo pone en entredicho, lo cuestiona, lo aclara y lo denuncia. Entonces surgen estos y aquellos casos que conmocionan, alarman, escandalizan. Y surge la pregunta absurda: ¿Cómo es posible? Es una pregunta que no tiene fácil, o ninguna respuesta. Quien esta noche está divagando en el enfangarse se pregunta: ¿Merece la pena? Quizá esta pregunta, como dice un buen amigo, soy muy joven; tendrá respuesta cuanto pasen los años suficientes para que la respuesta se dé por si sola.

Llueve con saña

Jueves, 25 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

ESTÁ lloviendo como lo hiciera siempre, pero más, mucho más. Creo uno que se está aprovechando cualquier lugar para construir viviendas. Incluso arroyos secos. Y eso, como se ve está trayendo consecuencias. Lo vemos como algo lejano. Pero Jaén, Granada, Cádiz están muy cerca y, aunque esté algo más distante, como Las Azores, las consecuencias han sido terribles. Han visto sus hogares arruinados. Y lo que es más terrible, se han perdido demasiadas vidas y, visto lo visto, podrían haber sido más. Ha sido impresionante, terrorífico el agua acumulada y la fuerza destructiva que llevaba a su paso. Uno se pone en la piel de quien la ha visto tan cerca y, resulta dramático. Un servidor, con apenas cuatro y cinco años vivió una noche en la que el agua de lluvia reventó la pared, tras de la cual dormíamos y, en pocos minutos todo flotaba en la habitación. No sé si lo recuerdo como una anécdota; pero hoy que contemplo la desolación de quien lo ha padecido, me produce escalofríos. Un par de años antes de la muerte de Felipe II, en el verano de 1596, estalló una de esas tormenta que de vez en cunado azota esta sierra. El rey se encontraba comiendo en una casa próxima al Escorial. El agua entró en la vivienda y le llegó hasta la cintura. No puedo ponerse a salvo, porque se estado de salud ya estaba ya tan deteriorado que le fue imposible moverse. Se imagina uno el apuro que tuvo soportar el monarca y el miedo, porque de haber subido más el nivel del agua; hubiera costado la vida. La que está cayendo en nuestra país no es chica. Esta agua cala traspasa. No se entiende. Por qué salen los sindicatos a la calle, verbigracia. Uno cree que están avisando a quienes quieren saltarse cualquier norma democrática, imponer o coaccionar. Que estamos aquí y nos echamos a la calle. Porque el tema de la jubilación es mucho más sencillo. Y quien debería de elegir es el propio trabajador si quiere, o puede seguir. Un servidor, que ha hecho incursión en el siglo XXI, desde el XVI se vuelve otra vez para decir que, a finales del siglo ya se produjo el cambio climático, como el nuestro. Y qué quiero decir con esto. Pues ya llovía antes. Esa ya lo sabíamos. Quien más lo sabía era Cela, que se estuvo en toda su “Mazurca para dos muertos dándole vueltas a la lluvia, que allí le llaman orvallo, porque es así como más dulce, más suave, más continua. La verdad, es que es una cabronada –con perdón- lo que está pasando con tantas familias. Y por encima, nos atrevemos aquí a la frivolidad. Lo siento. Esas cosas puede que le pasara al rey, pero ahora, que nos estamos pegando por llevar al agua aquí , allá acullá, no debería pasar. Me sigo poniendo en su pellejo. En Castilla se miraba al cielo, porque no caía una gota. Por eso decía Delibes que es tan alto el cielo castellano. Y en el sur se mira para él, para que no caiga más, porque ya no hay donde meterla. Es una putada.

El esperpento eurovisivo

Martes, 23 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

AL margen de la polémica, los que fueron a la gala, incluido el rapero; lo fueron para aprovechar su minuto de gloria: Urribarri no lo dejó hasta que leyó su lista de agradecimientos, y el resto de los invitados –no sé si estaba incluido en el guión- anunciaron su mercancía. Lo del mal gusto o no –para un servidor lo es-, es una constante en los programas de nuevo cuño. En otra cadena privada fue un señor a presentar un libro, para decir que cuando se aguantas los pedos a la pareja, comienza el amor. Y hubo quien indicó cómo y de qué forma se los tira alguien. Que no deja de ser ilustrativo. También Cela pretendía adiestrarnos con una palangana, en otra práctica. En Oviedo se marcó una peineta un político como respuesta al abucheo proferido contra su persona (en esta mismas páginas se dijo hace unos días, y ya se advirtió de la falta de ayos). En las guerras que nos ofrecen, muestran cómo mueren inocentes por culpa del directo; o sea, de los errores. El programa de la casa de Guadalix, es una cadena de despropósitos, de obscenidades, de violencia, de insultos. Los días que hay debate en el Congreso, la falta de respeto, la desvergüenza campo a sus anchas. Y ahí están millones de personas aceptándolo pasivamente como algo consuetudinario de nuestro tiempo. Como decía, al margen de todo, excepto por un par de concursantes, no se han molestado en absoluto en buscar a cantantes, con todos los que hay en cualquier ciudad: en el Metro, en la calle, actuando en garitos. Claro que, para qué les hace falta, si tienen ahí a los triunfitos, que no descomponen la figura; cantan letras dulces, correctas, aseadas y tiernas, para no desentonar con lo que se vive: todo políticamente correcto. Además, si el festival de Eurovisión está en manos de los países amigos que siempre lo ganan. A nosotros, excepto Grecia, Andorra, Portugal ,y algún que otro despistado no nos vota nadie. Se les coló un atípico ,y, por más empeño que ponía la presentadora, él a lo suyo. Incluso cuando, parecía que había perdido disculpas al jurado, los soltó un exabrupto. Eso pasa por no dejar venir a la del Sunami. Ella no se calla; pero a esto no se hubiera atrevido. En todo caso, al esperpento; pero eso ya lo hizo y fue al festival, el Chikilicuatre.

Bajarse a la arena

Domingo, 21 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

CUANDO alguien escribe en un medio de comunicación para informar o explicar, debería –ya se da por hecho la profesionalidad, con todo lo que conlleva- atender a un supuesto juramento. Hablamos de transparencia, imparcialidad y veracidad. Llegados a este punto, uno cree que es está pidiendo la Luna. ¿Quién se baja a la arena y suelta por esa boca? Imposible. Además, eso lo saben muy bien los abogados, las variantes sobre un mismo tema pueden ser infinitas. Depende de la información, la preparación, los credos políticos y de quien pague. Aludía a los abogados, porque cualquiera se puede preguntar, cómo es posible que se pueda defender y dar la vuelta a la tortilla en casos tan flagrantes. Pues así es. El criminal más abyecto puede parecer la persona más honorable si la habilidad de quien pueda mostrarlo de esa guisa, lo consigue. Y mientras que no se demuestre lo contrario, está en su justo derecho. Eso se ve muy claro cuando hay un enfrentamiento, incluso visceral, entre distintos contertulios, ante un asunto que introduce el moderador. Cómo es posible. Lleve usted a un bosque a un ingeniero, a un carbonero y a un paleontólogo. Cuando les pregunte qué han visto. Comprobará que han estado en lugares diferentes. Además de estos diferentes puntos de vista, está la verdad, y sobre todo la libertad. ¿Se es libre para decir cuanto se quiera? Esa es la esencia de un sistema de libertades, en el que este poder ejerce su mandato, a diferencia de los sistemas totalitarios, donde la información que se produce es la que se dicta desde el propio sistema. No creer en ello, sería como no aceptar la propia democracia. Y ahí están constantemente denunciando. Es bien sabido lo sucedido con Nixon. Gracias a los medios de comunicación hay más luz en el mundo (para llamarlo de una manera poética), más transparencia. Pero aquí de lo que se intenta hablar, es de la postura tomada ante un mismo asunto. Por qué, por ejemplo, se habla a medias, ocultando algún dato interesado o añadiendo de su cosecha propia. Esto se comprueba, cuando alguien introduce elementos diferentes que desvirtúan o da la vuelta a la situación. ¿Se está aquí diciendo que quien escribe obedece a la voz de su amo, y carga las tintas según convenga? Más claro, que se miente. No, no se está diciendo esto. Vamos a poner un ejemplo práctico, ahora que estoy inmerso en el siglo XVI. La mayoría de los nobles de los Países Bajos (Lamoral, conde Egmont, Guillermo de Orange) estaban indispuestos hacia la política de Felipe II. Se mandó a Egmont a España a negociar con el rey. Éste le hizo creer que sus propuestas habían sido aceptadas, para lo que anunció la concesión de favores personales (el señorío de las ciudades de Bravante, Ninove y Enghien; además de honorarios, de unos 50.000 ducados). Concedidos éstos, se le recomendó mantener el ejercicio de la religión católica. Ya en Bruselas –sin llevar ninguna decisión por escrito- dio parte al Consejo de Estado, para que bajo su supremacía se relajase las leyes para con los herejes. Esta orden fue desacreditada inmediatamente por carta, por el rey español, con el consiguiente descalabro y desprestigio para el conde. A pesar de esta tomadura de pelo en toda regla, el rey español se mostraría inflexible en cambiar las leyes contra le herejía. Quién iba a salir a la palestra a manifestar ,con pelos y señales, la jugarreta española. ¿Se miente, cuando alguien saca sus dardos? Se hace política. Se gana tiempo, como la referida anteriormente. El problema, es que se vive en constantes elecciones. Y habrá que marear la perdiz entretanto, que así se le podría llamar a esta figura literaria, ya puestos, ¿no?

Talante, disciplina, ironía y exclusivas

Viernes, 19 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

UNA de las preocupaciones de don Juan de Zúñiga, ayo del rey Felipe II fue enseñarle autodisciplina y autodominio. El rey aprendió a ocultar sus sentimientos y a contener sus emociones. Su propio padre, el emperador Carlos V, aleccionaba al príncipe con consejos de esta guisa: No demostrar nunca sus emociones, aparecer en público siempre a horas fijas, ser devoto y temeroso de Dios en todo momento y ser justo en todas la cosas. Uno cree que en los tiempos que corren, estas disciplinas han sufrido alguna que otra relajación. Claro que, tampoco se trata de volver a costumbres trasnochadas. Pero quienes son la imagen, la representación de muchos, deberían saber algo de estas disciplinas. Sería aceptado con más deportividad, como lo que le sucedió a aquel reo al tropezarse cuando subía al patíbulo: Casi me mato. Debería de haberle perdonado la vida su verdugo. Pero eso del saber estar, del humor inglés; incluso del humor negro, no está al alcance de todos. Conozco un dentista, que cuando entrabas a la consulta, lo primero que te preguntaba si habías hecho testamento. La peineta, es la que hizo un hincha del fútbol, después de orinar sobre los hinchas del otro equipo. Éste no deja de ser un mal educado y un guarro. Pero seguramente no asumirá responsabilidad alguna, a juzgar por sus maneras. Una revista parece que hizo una entrevista a los príncipes. En ella aparecen “exclusivas” tan trascendentes como la de llamar “mi chico” al príncipe. Tiene uno la impresión, que quien dirige la publicación es muy hábil. Pero de eso, a conocer los entresijos, la vida, las costumbres, las inquietudes, los pensamientos de los futuros regentes, a ofrecer a los lectores la exclusiva de llamarle como lo hacen todos los novios, va un abismo. Lo que sí cree un ciudadano de a pie, es que debiera de haber cuanta proximidad como fuera posible (recordando los consejos de Carlos V). En esto, el Rey, sí ha sabido, sin decir nada, llegar al ciudadano, ser una persona próxima. Nadie criticó al famoso “Por qué no te callas”, que le espetó a Chaves. Se debiera de dar un curso en las escuelas de saber estar y de modales. No tan rígido como lo de Zúñiga, lo básico, lo de andar por casa. Igual llegan a mayores y ocupan cargos de responsabilidad y, dentro de su casa se muestran naturales. Pero en público… Claro que, igual todos esos asesores que viven de que la sonrisa sea blanca, brillante, radiante han pensado que un punto agresivo, ordinario puede ser positivo. Si valió lo de “Por qué no te callas”; por qué no va a tener su punto una peineta con gracia. La otra tarde, lo confieso, marujee. Tenían puesto un programa y salió en directo una señora conocida de la prensa rosa. Y una de las participantes le dijo que tenía una hija muy maja y superpija. La señora no sabía si era ofensa o piropo. Pues de esto se trata: humor e ironía. De haber oído el piropo, igual hasta había sido oportuno, claro, con la variante que requería la situación. Verbigracia: leía el monarca –el nuestro- un discurso y fue interrumpido por el cántico de unos discrepantes. “Desentonan un poco”, creo que comentó. Pues eso.

San Lorenzo

Jueves, 18 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

LAS ciudades y los pueblos, además de cómo son, y de cómo cada cual los ve; lo son también por lo que de ellos se dice, se imagina o se sueña. Algunos no necesitan empujón alguno. Estos son los elegidos por el destino, por la Historia, por la Geografía, la Ciencia o el arte. Otros, son de esos que cuando se nombran, se pregunta: ¿Y eso dónde está? No sé si lo hice antes, creo que en alguna publicación, estando lejos. Con las perspectiva de la distancia o de la nostalgia. Hoy quiero hablar del mío. Aunque en este caso, todos los santos ayudas. Nombrarlo ya es más que suficiente para ver la solemnidad de su estructura, el equilibrio de sus líneas. Al lado hay una comunidad de gentes; un pueblo relativamente nuevo. Quiero advertir que tenía más encanto –ésta es una apreciación personal- cuando aún no se había incendiado el monte de Abantos. Cuando había menos viviendas en sus laderas. Cuando existía el cine Variedades. No quiero decir que cualquier tiempo pasado fue mejor. No. Pero sí que, cuando se pierden referencias, valores; no se adelanta, se retrocede. Hay un lugar emblemático, de referencia; no es otro que los soportales. Lugar de encuentro, paso y cita. Conocida como Casa de las Columnas, encargada por Carlos III al arquitecto Juan de Villanueva para que sirviera como manzana de tiendas. En la época en la que el autobús de línea tenía allí su parada y salida –además de en la calle de Floridablanca, ya a la altura de Leandro Rubio; era lugar común y centro neurálgico por su proximidad al hospital de San Carlos. Conocido en la actualidad por el de “La Alcaldesa”. El seis de noviembre de 1943, con el nombramiento de Doña Carmen Polo de Franco, de Alcaldesa Honoraria del Real Sitio; se produce el cambio de denominación. O al propio Mercado de Abastos, o El Repeso, nombre del callejón situado entre el Mercado y el Cuartel de Inválidos. Cuando no, al Cine Variedades. De lo que hemos hablado aquí ,y podríamos seguir haciéndolo, no deja de ser el resultado de escudriñar en los papeles, que también es necesario; pero se pretendía hablar de esas luces, esos colores, esos sonidos, esos sabores, como el de la morcilla o la sopa de ajos, tomados con un vino tinto. Estas tardes frías, cuando cruza uno la plaza de Jacinto Benavente y se cuela el aire frío por todas partes. O por el contrario, las noches de estío, con el olor de los magnolios o los olores seminales –tomillo, aliaga, romero, cantueso-, que trae la brisa desde el monte. Luces y penumbras. Voces conocidas. Domingos luminosos. Tardes de cine y de paseo, antes que Pedro Martín convirtiese el Cine Lope de Vega en Coliseo. Otoños familiares en busca de níscalos en el pinar. Días de fiestas patronales, con bailes en la plaza, pasacalles a las mañanas y gigantes y cabezudos recorriendo las añejas calles al son del tambor y la dulzaina. Las campanas del reloj del ayuntamiento marcando las horas de la vida. El bullicio en el Mercado de Abastos; la esquela de un difunto, o la alegría y el revuelo de los niños delante de la puerta de la parroquia que esperan al padrino del bautizado que eche la mano al bolso. El tío Colillas, con su saco al hombre y su pincho en la mano recogiendo del suelo su mercancía. Los muchachos intentando ver los pecho a Juanita en el Quiosco de golosinas. Antoliano dirigiendo el tráfico con su seriedad acostumbrada. El carrillo de los helados en los Canapés. Mediodías de chatear y gastar la broma oportuna a Mariano Borrachín. Escapadas a los Terreros a robarse los novios los últimos besos de la tarde. Los frailes arrastrando las sotanas por las Lonjas camino del seminario. Las procesiones de Semana Santa, con los Viernes Santos de agua y nieve. Los chavales vendido por las calles el Semanario Escurialense para comprar las entradas al cine de los jueves, con sesión doble. Los partidos fútbol en el campo de los Pinos. Las meriendas familiares en Zarco o en la fuente del Horizontal. Las despedidas del verano en la Herrería bailando jotas y rondones. Ese el San Lorenzo que siento.

Contumaces y olvidadizos

Miércoles, 17 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

HABRÁN notado quienes me leen, que no estoy todos los días al pie del cañón, como debiera. No es por vagancia, inconstancia o pereza; sino todo lo contrario. Está uno preparando un trabajo extenso, y la labor de sacar datos y datos es ímproba. Con la siguiente consecuencia: la falta de tiempo para otras cosas, como ésta. Estoy, además, en el siglo XVI, que me pilla un tanto a desmano. Pero, no he de faltar a mi compromiso, aunque no sea todas las noches. Ya he oído los comentarios típicos, tópicos, a consecuencia del temporal de nieve. Somos olvidadizos. Nos sorprende cualquier cosa. Y lo sucedido la semana pasada, ya se nos olvida. En el siglo XVI tenía que poner Castilla los maravedíes sobre la mesa para atajar los gastos de la guerra en los Países Bajos. En el XXI la crisis es por otra guerra. Hemos oído hoy por la Radio algunas noticias. Una de ellas informaba sobre el desamparo que están teniendo las pequeñas y medianas empresas. O sea, que la banca no les suelta un duro. Lo decía el representante de esa asociación. Se produce un ERE en la empresa grande; todos a la calle a defender setecientos puestos de trabajo. Nadie defiende las setecientas empresas pequeñas que cierra a diario. Y es un error, y una sangría; porque han tirado y están tirando del carro de la economía del país. Hemos oído también que han denegado la licencia de taxista a De Juana. Según parece, se le olvidó su pasado reciente al presentar su currículum. Si es lo que pasa, que somos contumaces y olvidadizos. A los adolescentes, según un estudio publicado, se les olvida (esto lo ponemos nosotros) salir al sol. Permanecen más tiempo en el ordenador, dentro de casa. Y no se benefician de los beneficios saludables del astro. Porque los botellones, también son de noche. Así pasa, que se están hasta las tantas. Pero tampoco podemos generalizar en esto. A las hijas, de Obama, por ejemplo, les tienen prohibido los padres ver televisión entre semana. Claro que tienen un duro competidor: Los Simpson, que son adictos a ella. Viene uno del pasado, entra en el presente ,y le dan ganas de volver. Pero la realidad es bien distinta. Lo que importa de verdad es vivir el presente. El problema de muchas criaturas, es que han estado siempre en el futuro, con personas que piensan en pasado. ¿Por qué será la memoria tan débil para lo que no interesa? Sin embargo, cuando es al contrario, cómo se agudiza en detalles, horas, momentos, colores y sonidos. Aquí, por poner un ejemplo, se nos ha olvidado el pasado cultural que implica tradiciones, religiones,etc. Hablamos de una exposición de pinturas, en las que se ha colocado a personajes bíblicos en situaciones bochornosas. Que ésta es la virtud de la libertad: que el mal gusto no está reñido con el talento. En otro pueblo de Castilla el pintor ha puesto las caras a otro motivo. En otro pueblo del levante, los habitantes no quieren salir de sus casas y no contemplar el cristo que preside el cerro. Quiere ver uno en todo esto algo parecido a la pugna con el idioma, salvando las distancias, claro. La figura de Jesús de Nazaret ha suscitado la atención y el estudio de sociólogos, como la de otros movimientos políticos o sociales. La utilización que se hay hecho de ella por parte interesada, para, incluso reprimir, es una cosa; otra bien diferente, son las connotaciones que conlleva en quien cree en su filosofía y conducta (también hay seguidores de Mao, de Mahoma, de Estalin, de Marx, de Buda, de Lenin, de Elvis Presley, de los Beatles, del Ché). Que moleste en lugares públicos (colegios, hospitales, etc.), donde asistan quienes no están de acuerdo con lo que representa el icono, no pasa nada porque se retiren o no se pongan. Otra cosa bien diferente es el respeto hacia quien lo ha asumido como principio. Eso no habría que olvidarlo, ni imponerlo por la misma razón.

¿Amanuense?

Lunes, 15 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

FEBRERO siempre fue un mes loco. Que se lo dijeran a la archiduquesa Juana, la noche del 24 de febrero del año de 1500, cuando dio a la luz, a las tres de la madrugada, a quien sería el emperador de las Españas. No hace falta irse tantos siglos atrás. (Nos hemos acordado y lo hemos traído a colación, porque alguna culpa habrá tenido él de habitar estos pagos, hoy que nieva y podemos contemplar lo que su hijo vino a desarrollar para su reclusión y oración). Sería el año de 1954, ayer. Sorprendió a la sierra con una nevada, de las de metro y medio. Gabriel Sabau, que vino a ser cronista de la localidad, y de los pocos que tenía cámara fotográfica; sacó una instantánea, gracias a la cual podemos dar fe del fenómeno metereológico. Y éste ha sido el pretexto para este día, en el que nació el año de 1564 Galileo Galilei, matemático y astrónomo italiano. Por lo demás, poca cosa peregrina de lo que hablar. Uno piensa, recordando aquel 23 de febrero, que a los españoles no les parece mal que el Rey tome partido. Aquellas fechas lo hizo, con las favorables consecuencias para la nación. Ya sabe uno que su papel es otro. Sin embargo, parece que a los políticos implicados en este momento, no les gusta que alguien les venga a ayudar con los deberes. Perderían los privilegios. Porque se les podría ver las cartas. Pero si de lo que se trata es de solucionar problemas, pues contra más empujen, antes se sacaba el carro del barro. En cuanto a lo de Grecia, voy a incluir el comentario de un amigo economista y sabio, que le evita a un servidor repetirlo: “Le decía dos cosas. Una, sobre Grecia, que soy un europeísta convencido, el futuro de mis hijos y de mis nietos es Europa y como soy optimista espero que igual que Grecia fue el origen de Europa, Grecia va a ser también la consolidación de la UNIÓN, a Europa le falta cohesión y ahora tenemos la oportunidad de lograrla, lo quiera el Olimpo.” Está dicho. Uno también cree que la lengua de Cervantes ha de recuperar su identidad en Cataluña. Aquí me vuelve a suceder como con lo de Grecia. Me lo voy a ahorrar, trayendo un párrafo que Luis María Ansón Publicó en “El Cultural”, en su página “Primera palabra “: “Montilla y su Gobierno están haciendo lo mismo que hacía Franco pero al revés. El dictador se ensañó con la bella lengua catalana. La Generalidad persigue hoy con inusitada furia todo lo que se relaciona con el castellano.” Tenía que haber nacido un día como hoy Galileo. Ya ven lo que nos han traído las nieves. Hoy no sé si tendremos que repartir la paga con los colaboradores que hemos incluido. Tiene uno la sensación de haber actuado como amanuenses, más que como “escribano”. También tiene uno derecho a una jornada de asueto, que lleva todo el año al pie del cañón. Además es lunes, un lunes de esos desganados, que no ha habido tiempo aún para desperezarse.

Eche la vista atrás

Sábado, 13 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

UNO de los motores que mueven la vida, son los trabajos, los proyectos, las metas, las ilusiones. Cada cual las desarrolla en su medida, según sus posibilidades. El asunto más trivial, puede ser la mecha. Eso es lo que nos mantiene vivos. Llevo haciéndolo desde que tengo uso de razón. Desde que me di cuenta que nadie iba a hacer nada por mí; porque no había nadie para hacerlo. También aprendí que en las cosas importantes, o transcendentes de la vida está uno solo. Tengo una tía, que desde que murió mi tío, su esposo, su meta fue ayudar a sus hijas. No sé cómo lo puede hacer, pero la mantiene viva. Ahora está pagando las consecuencias de su ingente esfuerzo con su salud. Pero no la importa. Esta actitud pudiera parecer egoísta por parte de sus hijas. Para ella no lo ha sido. Cada uno, en nuestra medida, hacemos lo propio. A veces, lo que uno necesita, lo que el hombre necesita es tiempo para cumplir en lo que tiene fe. Y, a veces, eso es lo que precisamente falla. Aún así hay que seguir adelante contra viento y marea. Siempre he admirado a esas personas, que han arriesgado todo para conseguirlo. No sabe uno si son locos o héroes. Pero ahí están, aportando más luz al mundo. Claro, estos son héroes, genios. Nosotros sólo somos personas del común, que hemos empeñado lo poco que tenemos en el futuro de los que dependen de nosotros. Que tampoco hay mucho más. Una vez que uno va comprobando que los esfuerzos van abriendo puertas o ventanas; también procuramos abrir, para nosotros, aunque sólo sean gateras. Al menos, he de confesar que éste es mi caso. Puede que sea uno un imbécil, pero así es. Me conformo con un nuevo proyecto. Me ilusiono con una nueva publicación por nimia que sea. A veces en este paréntesis sueña uno con grandes proyectos. Pero mientras llegan -¿iluso?-, puede; hay una nueva motivación para que llegue el día siguiente y nos pongamos a ello. No pasa nada. Cada vez que se hace algo, se adquieren migajas de conocimiento, de lo que uno no sabe nada. Pero esa calderilla adquirida, alivia, consuela. Hay quien acumula riquezas. Ya habrá alguien que lo diga: ¿Por qué usted no puede? Pues mire usted, me parece que ser rico debe de ser muy aburrido. Tuve un amigo, que fue herrero, con el que hemos hablado del asunto. Con dinero, compra un tonto. Lo interesante, es hacerlo sin él. Claro, esto suena al recurso del pataleo. O quizá una forma inteligente de plantearse la vida. Para qué desear algo que no está a nuestro alcance. Efectivamente debe de ser especial tener todo. Para eso están los sueños para los que vivimos abajo, donde el polvo está cerca. También tiene sus ventajas, aunque sean mínimas. Cuáles. No me meta usted en este brete, que me va a desmontar la teoría. Qué más da. Bueno, le voy a decir una: vivir. Esa no sirve, porque también viven –mejor- quienes tienen más. Le voy a decir una cosa; no por mucho madrugar amanece más temprano. Y eso qué tiene que ver. Nada. ¿Entonces? Se lo voy a explicar. Cuando la vida se convierte en un limón, pues se hace uno una limonada. Pero eso es de perdedores, de resignados. Puede ser. Peor sería agriarse en lo imposible. Visto así, no deja de ser, al menos, realista la manera de tomarse la vida. Eche usted la vista atrás y ya verá lo que se encuentra.

Pelillos a la mar

Viernes, 12 de Febrero de 2010

José Ruiz Guirado

TIENE una la sensación –por lo oído y visto el otro día- que Alemania y Francia son quienes cortan el bacalao en la Comunidad Europea, a juzgar por la respuesta dada ante las dificultades de Grecia. ¿Habremos de poner las barbas a remojar? Mesar los cabellos a alguien, constituía en nuestra España Medieval una grandísima ofensa o ultraje; cuando no, un severo castigo en contra del honor. Uno, que no es analista político, pero sí perro viejo (sabe más el diablo por viejo que por diablo); sabe cómo se las gasta la peña. Que en este del dinero, ya lo dice otro refrán de Castilla: “Si quieres perder a un amigo, pídele dinero. Y de eso se trata. Aunque es también bien cierto que, los problemas de dinero tienen solución; no pasa lo mismo con los de la salud. Sin embargo, no todo serán peligros y turbulencias pues también “florecerá una nueva primavera y renacerán tendencias positivas ocultas en años anteriores. He pegado este trozo del horóscopo chino, que corresponde al año del Tigre, porque viene a corroborarlo. O sea, que después de la tormenta vendrá la calma. Ahora, lo que surgen son pescadores. Si pica, pica. Aquí hay un poco o un mucho de paternalismo. Da la sensación de no querer decir todo lo que se sabe. Crisis para acá, crisis para allá. Pero los primeros en saberlo somos quienes hacemos los milagros de los panes y de los peces para subsistir. Qué nos van a contar. Lo que si es cierto, es que cada cual barre para sí y no ve lo que tiene en casa. Si se tuviese que desmontar, por ejemplo, todas las duplicidades que existen. Vaya caos. Por eso, lo mejor son dar cifras, estadísticas, datos. Pero siempre los del vecino, que a esos sí se les puede tocar. Que siempre los peores son los otros. Y en medio, siempre el más débil, el lleno de pulgas. Y, en último caso; aquello de a grandes males, grandes remedios. Que ahora llegan los carnavales, y, quien más quien menos, e echa a la calle, a decir lo que aquí no podría decirse; porque acabaría uno en el juzgado. Pero como allí, la chirigota permite la licencia. Se desahoga uno y pelillos a la mar. En mi barrio había dos o tres matones: El Demonio, y el otro, o los otros dos, se les podía repartir a partes iguales, entra el Ruso y los Mellizos. Y lo que ellos decían había que hacer, salvo que llegara uno a casa hecho un Cristo. Nos podían porque eran más fuertes que nosotros. Pues es lo que pasa con la economía. Si eres el dueño de la bolsa: tanto tienes, tanto vales. Que no, ajos y agua. No queda otra. De lo contrario, hacer como un personaje marinense -el hombre orquesta, John Balan-, que entretenía a los críos contándoles aventuras del Oeste. Llegó incluso a atracar – con pistolas de juguete- a los viajeros de un tren, como se hacía en las películas. Y se presentó delante de la Casa Blanca, para que el presidente le recibiera. Como no lo hizo, él se despachó: “Él se lo pierde”. Pues eso es lo que habría que hacer –como dijo el griego-: “Que un servidor no ha venido a pedir dinero”.