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Currículum

Viernes, 5 de Marzo de 2010

José Ruiz Guirado

CUANDO alguien entrega un currículum, ha de prestar mucha atención a lo que allí se dice, o se omite. Hace muy poco alguien quiso sentar plaza del movido oficio de taxista y se le olvidó decir que era experto en armas de fuego. El olvido le restó puntos, porque siempre sería aconsejable que supieran defenderse cuando algún desaprensivo, aprovechándose de la soledad y la nocturnidad, pretendiera atracarle por la fuerza. Y, cuando fuera hacerlo se encontrase con una bomba lapa en el trasero. Al pobre chorizo no le quedaría otra que extender en comisaría la oportuna denuncia. “Señor comisario, que un servidor pretendía forzar la caja del taxista con métodos clásicos y al uso.” “¿Cómo le respondió el atracado?” “Con una bomba lapa”. “No son formas, diga usted que no.” Tampoco es de recibo que, te hayas llevado todas las botes de colonia de una tienda; te hayan pillado y luego pretendas que te den trabajo. Claro que, aquí no estuvo fino el empresario. Debería de haberla contratado. Echar cuentas de lo mangado y, a la hora de darle la nómina, que se la entregase el comisario. Igual hasta computaba lo entregado para rebajar pena. Somos exagerados para todo, hasta para los toros. Un servidor siendo chico iba de vez en cuando a los toros de la mano de su padre, a quien le gustaban y lo vivía. Pasado el tiempo, un servidor no lo hizo con sus hijos. Quizá no le llegué a coger el punto. No dejo de reconocer que aquel espectáculo ofrecía tantos matices. Con el resultado final, que era la muerte del toro por el torero. Se ha abierto la tronera de la controversia, equiparando la muerte del toro con la de aberraciones impuestas por costumbres nada digeribles. A continuación se intenta que una de las dos España te hiele el corazón. Estar a favor de los toros, sinónimo de ser de derechas; estar en contra, de izquierdas. Así de simple y de maniqueo. Uno se pregunta, verbigracia: Al señor Picasso, dónde se le colocaría, conocida su actitud pro taurina, manifestada con su presencia en las plazas, su amistad con toreros, y su aportación artística a la tauromaquia. No sé qué se dirá del señor Ortega Y Gasset. Alguna fotografía se puede ver acompañando a las cuadrillas en la plaza de toros de San Lorenzo de El Escorial. El señor Solana, también supo plasmar en sus cuadros cuadrillas taurinas. He leído un buen trabajo del señor Caro Baroja, nada sospechoso de pertenecer al bando de los pro taurinos, en el que como buen antropólogo pone de relieve la trascendencia del toro y la fiesta en Navarra. ¿Se va a remeter contra los San Fermines? Otra cosa, es que se haya llevado el asunto al terreno político. Que a uno le da en la nariz, que es el problema real. Unos defienden el derecho de morir el animal dignamente y otros defienden el derecho de vivir dignamente de quien vive de ello. Igual lo más sencillo era dejar el ciudadano de a pie que eligiese: quien quiera ir que vaya; quien no, pues que no lo haga. Pero claro, este no es el problema. En seguida alguien pensará que un servidor se ha puesto en el lado de los taurinos, porque no he puesto ejemplo alguno, de los motivos –crueldad con los animales, etc- que esgrimen los antitaurinos. Un pro taurino en seguida pondría el grito en el cielo, preguntándose: “Con todos los pretextos que hay para luchar por la dignidad, por qué se han tenido que fijar en el toro y no, por ejemplo, en las bombas que se escapan en las guerras, como la última, y mueren inocentes.” Y así estaríamos mareando la perdiz. Les voy a decir una cosa: no hay nada peor que vengan arreglar algo quienes estén en contra o a favor. Pasará como lo del cementerio de Combarro, que se han llevado el sistema de riego. Ni para ti ni para mí, que los muertos no necesitan agua. Dice la policía que quien lo hizo lo conocía al dedillo. Unos se evitarían podar las flores de los jardines y otros venderían más flores. Igual no se leyó el currículum y uno de los empleados era antiderrochar agua y el otro, florista. Solución: cada uno con la suya.

San Caralampio

Lunes, 30 de Marzo de 2009

José Ruiz Guirado

EN Marín (Pontevedra) se festeja a San Caralampio (10 de febrero) –patrón de los chiquiteros-. No tengo estudiada su hagiografía, pero no piensa uno que esta santo varón se diese al tintorro, salvo, en sus comidas, que el vino ya se sabe: limpia el diente, aclara el ojo y suelta el vientre. Alguien oiría lo del río Chiquito en México, o lo de santo chiquito y la excusa valdría. De todas formas, no desmerecen quienes toman chiquitas, que también son hijos de Dios. Y ya puestos, a lo largo de la piel de toro, se encuentra uno chiquiteros en todas partes. Váyase uno al casco viejo de Bilbao, de San Sebastián, de Coruña, de Vigo, de Sevilla, de Linares, de Madrid, de Cuenca, de todos los lugares, donde a la chiquita se le acompaña con un buen pincho. Unos con chacolí, otros con ribero, otros con rioja, otros con manzanilla, otros con vinos manchegos o madrileños; quien no con sidrina. Ya se sabe la generalización: En el Norte se guisa, en el Centro se asa y en el Sur se fríe. Y todo ello con la bendición de San Caralampio, para que nadie haga mal vino, que es importante en estas ocasiones. Mi informador es buen papador y mejor catador. También se sabe sus santuarios. O bien se lo dicen o los descubre cuando se patea la península. Los que tienen solera no se los dice más que a los amigos, porque sino, se llena de personal y pierde el encanto. Esas cosas no se deben de divulgar más que a los entendidos. Porque le ponen a uno unas buenas migas manchegas y le pide al ventero una Coca Cola en lugar de una buena jarra de tinto del país. Y llegado el caso, igual el hombre se enoja. Porque hay bebidas para las hamburguesas y para las judías con oreja. La siesta, el botijo y la cabra para tirarla por campanario no han de faltar (¡Ojo, a un servidor esto le parece una bestialidad!); pero lo demanda el personal. Que luego a la pobre de la cabra no se la tira, mejor; pues se la ordeña, que la leche astringe y da buen queso, ya puestos. Porque son cosas de aquí de toda la vida. En Miraflores de la Sierra el presupuesto no da para los toros. Se hace referéndum para que los vecinos opinen. Pues como a pesar de la votación, nadie estará de acuerdo. Pues lo mejor será bajar el presupuesto. Que no son toros, serán vaquillas. Porque, a la postre, los del sí y los del no, querrán bajarse al coso a que les dé la vaquilla un empujón para demostrar pericia y valor ante los suyos. Que la crisis, ahoga pues se apreta uno el cinturón. Pero si dejan al pueblo sin encierros y toros, se juegan las elecciones próximas. Habíamos dejado a San Caralampio de chiquitas por los rincones patrios. La verdad, es que es una costumbre saludable, siempre que se haga con tasa, claro, como todo en la vida. Porque alrededor de un vino hay una buena charla. Ya se sabe dónde se arregla el país. Lo malo, es que aunque haya buenas propuestas, el alcohol a la postre no es buen consejero. Y en esto, que los políticos están a ver que oyen. Pues, van y se lo sueltan a los del banco contrario. Oiga, esas cosas son de chiquitear, y no para traerlas aquí. El ponente, que debiera de conocer al santo, habría de responder. Pues tenga usted en cuenta que están bendecidos por Él. Que digamos que es como si lo avalase alguien con reputación y prestigio reconocido. Y quién mejor que la santidad, que de todo entiende, todo le incumbe y a todos atiende.

San Lorenzo

Domingo, 10 de Agosto de 2008


Fuegos artificiales en el Monasterio

José Ruiz Guirado

Ya es San Lorenzo, porque ya han pasado de las doce de la noche. Estos días no me queda otro remedio que escribir de noche, lo he hecho durante mucho tiempo ,y, cuando puedo lo repito. La noche tiene el encanto de la soledad, del silencio –en el lugar donde vivo-. Nadie te interrumpe, excepto el gato Nico. Pero él no molesta, curiosea. Se queda mirando. Pensará para él: “Qué hará aquí a estas horas en lugar de irse a dormir”. Cuando era un muchacho vivía con mis padres junto a la plaza de toros. Desde la mañana ya se apreciaba el trasiego de gente dirigiéndose hacia la plaza –a la tarde era notorio-. Nosotros, los amiguetes, también íbamos para ver el ambiente. (more…)